MUSTANG JOURNAL

Preparativos…

 
     
 

“MUSTANG, EL ÚLTIMO REINO PERDIDO” surge durante el rodaje de la película “Katmandú un espejo en el cielo” dirigido por Iciar Bollain de la que Larry Levene es Productor.

Conocer Mustang y sus gentes, y saber que aquel Reino aislado iba, tras más de 1.600 años aislado del mundo, a ser abierto con la construcción de una carretera, de tierra, pero al fin y al cabo una carretera, fueron el punto de partida.

También la amistad entre Folco Terzani y Larry

En Enero del 2012 empezamos a trabajar el núcleo inicial del equipo : Graciela de Pablos, Derek Levene y Larry Levene. Hablamos del concepto y  la historia que quiere contar el documental y de la labor de cada uno en el proyecto.

Graciela y Derek van a llevar el peso de la localización, un largo viaje a pie de un mes de duración siguiendo los pasos del primer occidental que recorrió Mustang en 1964, Michel Peissel , autor de “Mustang, el Reino Perdido del Himalaya”, su libro de cabecera durante este viaje. Peissel murió a finales del año pasado y , en cierta medida, el documental es también homenaje al que ha sido maestro de generaciones de viajeros.

Vimos el recorrido que se seguirá en el viaje siguiendo las huellas de Peissel, y confeccionamos los modelos que para producción y dirección irán rellenando durante el viaje de localización : ciudades y pueblos, monasterios, reliquias, fuertes, cuevas y scenary locations…de todo quedará reflejo escrito y visual. Lo fácil y lo difícil. Lo posible y lo imposible.

Una primera propuesta de ruta, una lista de lecturas y relecturas obligadas, “Journey to Mustang” de Tucci, “Wonders of Lo” de Lo Bue, “The Kingdom of Lo” de Dhungel, “El Fin es mi Principio” de Terzani… y sobre todo “A Lost Tibetan Kingdom” de Peissel.

Visados, billetes y … ojo, pasaportes renovados.

Dos meses de lecturas y preparativos a fondo

Graciela y Derek escribirán un Diario de Viaje que nos permitirá ir descubriendo con ellos los rincones más recónditos del Reino Perdido

 

 
     
   
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Día 1:

Hacia Katmandu

 

 
 

Nuestro primer día frente al Diario de Viaje en el que iremos reflejando todo lo que nos acontezca.
Empezamos el día en España, en Madrid y lo hemos acabado en Doha haciendo escala. En el aeropuerto de Madrid, en la Terminal 4, Graciela y yo, hemos forrado nuestras mochilas que hemos facturado directamente a Katmandú. Despedida de familiares y de mi novia, Cristina. Cuando estábamos en la cola nos hemos enterado de que nuestro vuelo estaba retrasado  una hora, que al final ha sido un poco más. Eso sí, Qatar Airways debido al retraso nos ha invitado a un pequeño snack, sandwich y un refresco, que nos hemos tomado en la puerta de embarque. Ya en el avión, nos hemos dado cuenta de que nos habían sentado en sitios diferentes, así que  cada uno a sus cosas … ver películas, oír música, mirar por la ventana, o también la anécdota  del abuelete de mi lado que me derrama una copa de vino, lo que me va a obligar a lavar nada más llegar mi primera camiseta del viaje. Ya llegados a Doha después de 6 horas, que la verdad es que se nos han pasado rápido, tenemos escala de unas 4 horas y media para coger el siguiente avión. Durante la escala hemos empezado este diario …. internet, unas partiditas de cartas, leer, descansar...

 

Derek.

 

 

Son las 3:07 de la mañana, el aeropuerto de Qatar es como cualquier otro, impersonal, podríamos estar en cualquier lugar del mundo. La espera a estas horas de la noche se hace larga, el sueño se va apoderando de nosotros. La gente espera y espera con paciencia y se oye hablar todo tipo de idiomas al mismo tiempo. Derek descansa a mi lado, escucha música e intenta echar una cabezadita… yo no puedo, estoy cansada pero activa al mismo tiempo… no consigo hacerme a la idea de que ya nos encontramos lejos …de que después de este extraño transbordo estaré otra vez en Kathmandú. Supongo que reaccionaré cuando pise de nuevo, después de un año, tierra nepalí…cuándo huela y sienta la magia de ese sorprendente país… cuando  pasee otra vez esas calles llenas de colores y de gentes sonrientes

Graciela.

 
   
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Día 2:

"Una partida es siempre una promesa de aventura"

 
         
 

Hemos cogido el avión dirección a Katmandú a las 5 menos cuarto de la mañana. Hemos tenido suerte y una de las azafatas hablaba español por lo que hemos podido enrollarnos en nuestra lengua lejos de casa.

A la llegada a Katmandú hemos pasado el control de la visa y hemos recogido nuestros equipajes que curiosamente han salido muy rápido, a ver si aprende Barajas. Justo a la salida nos esperaba Larry, con el que nos hemos ido directamente al hotel. Ya instalados en el hotel hemos decidido ir a comer a una estupenda terraza en Boudanath nuestros primeros momos y otro plato típico nepalí, un dhalbat, lentejas con arroz.

La tarde la hemos pasado organizando y retocando la ruta que vamos a hacer por Mustang.

Después de unas horitas y con el cansancio del gran viaje, nos hemos ido al Sisha Bar a fumar una buena Sisha de uvas. Ya a las 8:30 de la tarde, un poco tarde para Katmandú, hemos quedado con un nepalí amigo para cenar con él y hemos probado un arroz con leche caliente con cacahuetes. Tras la cena, nos hemos ido al hotel a dormir, que ya era hora.

 

 

Derek.

 

De nuevo en Kathmandu...

Ya está., ya estamos acá...llegamos tras largo viaje de dos aviones con escala entremedias de 5 horas...sin dormir y requetecansada de la tensión previaje....Pero por fin ya hemos llegado a nuestro destino, Nepal.
Creo que todavía no he reaccionado...solo llevamos unas horas en esta intensa ciudad.
Me bajé del avión, de haber despertado con una enorme franja anaranjada en el cielo...era el amanecer de un sol que diluía el oscuro de la noche y me dejaba ver increíbles montañas…grandes montañas se alzaban esbeltas bajo la panza de nuestro avión, la mas clara señal de que ya nos encontramos en el querido Nepal, tierra de montañas y de dioses… el techo del mundo.

A la bajada del avión me emociona el primer Namaste, el primero de muchos que están por venir... sello en la visa, mochilas rodando por la cinta transportadora y al salir por la puerta, la mano de Larry saludando desde lejos dejándose ver entre todos los cárteles de tour operators esperando la llegada de “sus” turistas. Taxi y nos adentramos en el enjambrado tráfico nepalí, entre caos, pitidos, y humo negro de tubo de escape, bien de contaminación…. y ya empieza la vida...colores, olores, y personajes de todo tipo forman la estampa de esta ciudad que ya me resulta familiar...Con los primeros olores a incienso me vienen los recuerdos y siento que otra vez comienza la aventura....

 

Graciela

 

 
 
 
 

 

 
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Día 3:

Encuentro con el Príncipe de Mustang

         
 

Larry marcha muy temprano a una reunión de cortesía con sus amigos de Yeti Airlines, a por los billetes de las avionetas de Katmandú a Pokhara, y luego de Phokara a Jomsom, ya en Mustang.  Y … vuelta a Katmandú.

Mientras tanto Graciela y yo dormíamos como angelitos hasta las 9 de la mañana hora en la que nos hemos levantado gracias a la alarma y al ruido que emiten las palomas, justo en la ventana de mi habitación. Tras pasar la primera noche en Katmandú en camita cómoda, una ducha de agua caliente que personalmente me supo a gloria mientras pensaba que en Mustang no voy a poder disfrutar de muchas.

A las 10 de la mañana, Graciela y yo, olvidándonos que teníamos el desayuno incluido en el hotel, nos marchamos a desayunar cerca del Katmandú Guest House, en un café especial para mí porque es donde he desayunado muchas veces con mi novia durante mi último viaje en 2010. Luego  fuimos a recoger la camiseta que había dejado ayer en una lavandería, la camiseta manchada de vino por el abuelete en el avión, y compramos dos bastones de trekking para andar por Mustang por un precio muy bueno, infinitamente menor de lo que nos hubieran costado en Madrid.

Después, cogimos un rickshaw a Lazinpaat para ir a ver a un amigo nepalí, dueño de una pequeña tienda. Al llegar nos encontramos la tienda cerrada. Esa tienda es especial para mí, me trae muchos recuerdos. Está justo enfrente de la que fue mi casa cuando trabajé en Nepal en 2009. En un instante, me vinieron muchas imágenes de ese año magnífico que pasé en Katmandú con voluntarios y enseñando a niños.

Taxi a Boudhanath, donde hemos quedado con Larry. Allí hacemos 2 “koras” (dos vueltas) por el éxito del viaje en torno a la estupa más grande de Katmandú y una de las más grandes de Asia, la estupa de Boudhanath, bajo la mirada penetrante de los ojos de Budha que parece que nos vigila. Tras dar la vueltas, la primera sin Larry, mientras que le esperábamos y la segunda los tres juntos nos dirigimos a ver al Príncipe Jickme Bista, hijo de Jigme Dorje, actual Rey de Mustang. Vive aquí acompañando a su padre en los inviernos,  demasiado duros en Mustang para la avanzada edad del Rey. Mientras degustábamos un té con leche y galletitas de Losar, el año nuevo tibetano, hemos estado hablando del fantástico proyecto que tenemos entre manos.

Me ha encantado conocer al hijo del entonces Príncipe del libro de Michel Peissel, porque aunque él no fuera un personaje del libro, su padre sí y al verle a él he recordado esos capítulos del libro de Michel. Mientras tomábamos el té y nos despedíamos de él hemos hecho unas cuantas fotos de él solo y fotos del Príncipe con nosotros. Al finalizar la reunión y con tanta ceremonia de despedida olvidé mi mochila con el ordenador durante unos minutos en la salita. Por suerte, nada más bajar me doy cuenta de que voy ligero de peso y vuelvo corriendo a por ella … buena noticia, aún sigue ahí.

La recojo y los tres nos dirigimos a comer en el restaurante “Tibetan Roof”, uno de los más recomendables de Boudhanth y de todo Kathmandu sobre todo para  tomar momos, en especial los de pollo, los noodles largos y unas bolas de queso recubiertas de sésamo.

Después volvemos a Thamel,  compró unas chanclas por si hay alguna ducha que podamos darnos y nos dirigimos a nuestro hotel, Hotel Mandala, a descansar un rato.

Poco después,  bajamos a la terraza y nos ponemos a trabajar en el diario, en la ruta definitiva que enviamos a nuestro guía vía mail, en actualizar nuestro proyecto en Dropbox, en las facturas de día, etc.

Para terminar  nos vamos a cenar al restaurante Mithos, un restaurante que tiene un proyecto relacionado con una ONG de formación de camareros y cocineros y luego a dormir , que mañana salimos hacia Pokhara, parada necesaria para subir en avioneta a Jomsom, a las puertas del Alto Mustang, al amanecer, única hora en la que estos vuelos son posibles.

 

Derek.

 

…otro dia en Kathmandú, esta ciudad tiene vida propia..te envuelve con sus sonidos, estampas y con su incesante actividad. El día ha pasado rápido, en esta cuidad siempre hay donde mirar y qué hacer…

Hoy hemos estado en Boudhanath, en mi opinión, unos de los sitios mas bonitos de la ciudad. La stupa mas grande que he visto, uno de los lugares mas sagrados para los budistas de la ciudad. Una gran plaza con la stupa en el centro, gran cúpula dorada coronada por los enormes ojos de Buda..una estampa que no te deja indiferente..esos ojos que miran…imponente!

La stupa esta rodeada por cuatro Gompas , monasterios budistas , casas bajas y todo tipo de comercios. En torno a la stupa están todos los budistas del barrio y los peregrinos…dando vueltas, Koras, alrededor…giran los molinos de oración y recitan sus mantras…es una imagen potente y muy bella. Nosotros también hemos dado un par de Koras, por el viaje que nos espera “om mani padme om”.

Las stupas son construcciones que se suponen que contienen alguna reliquia sagrada. En esta estupa de Bodhnath se conserva un hueso de Buda . Alrededor de su base circular se disponen 108 pequeñas imágenes de el Dhyani Buddha Amitabha . El número 108 no es arbitrario , ya que este número es muy importante para la cultura tibetana .

Hoy Larry nos ha presentado al príncipe de Mustang, Jigme Bista, que vive en uno de los monasterios que rodean a Boudhanath. Por fin hemos conocido al príncipe del Reino en el que estamos a punto de adentrarnos. Nos ha recibido con un té y unas deliciosas pastas tibetanas y hemos charlado un buen rato muy amistosamente. Nos ha hecho unas recomendaciones sobre el viaje que vamos a hacer y ha sido muy interesante; se le iluminaban los ojos cuando hablaba de las mágicas tierras de Mustang.

Hemos comido en un restaurante tibetano en el que ya conocían a Larry, la comida tibetana es deliciosa y la vista a la plaza muy bella, se respira calma..hay un silencio precioso sólo roto por el gru gru de las cientos de palomas que habitan la plaza, por el susurro de los mantras que son recitados, las ruedas girar y por el aleteo de las miles de banderas de oración que cuelgan y son agitadas por el viento…un espectáculo maravilloso.

Por último hemos cenado en el Mithos restaurant, un precioso rinconcito al final de Thamel junto a Chhetrapati ; es un lugar muy agradable que yo ya recordaba y que descubrí el año pasado en buena compañía…un lugar pequeño y de comida sabrosa como su propio nombre indica, pues “mithos” significa sabroso en nepalés. Aparte he de decir que llevan a cabo un proyecto bonito, pues los camareros y cocineros son jóvenes sin estudios a los que se les enseña y trabajan allí, se les da una oportunidad.

Acabo el día con un paseo nocturno por la cuidad, que por la noche se queda en penumbra y los callejones se intuyen misteriosos..muy diferente de la luz, la alegría y el color que brotan por el día en las mismas calles…es mágica esta extraña ciudad…tiene buen karma por eso yo la llamo karrrmandú.

Mañana mas…comienza en parte la aventura, cogemos un vuelo a Pokhara y estaremos mas cerca de iniciar el rumbo al reino prohibido…comienza la aventura…

 

Graciela.

 
     
 

 

 

 
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Día 4:

Volamos a Phokara, antes del último salto a Mustang

         
 

Nos levantamos en Katmandú tarde, como las 9 de la mañana, y bajamos, hoy sí, a tomar un buen desayuno americano que nos incluía nuestro hotel, el Hotel Mandala. Después hemos subido a la azotea del hotel para fotografiar Swayambuhath, el Templo de los Monos; dentro de él hay muchísimos, centenares. Al verlo, así, desde tan lejos me ha parecido una estampa familiar, como si la tuviera grabada de mis anteriores viajes.

Del hotel directamente al aeropuerto de Katmandú para coger una avioneta que nos lleva a la preciosa Pokhara, situada junto a las grandes montañas y al lago, en el que, aunque parezca inverosímil, o pocos occidentales lo entiendan, decidí bañarme junto a dos nepaleses (si me lees te acordarás de este baño, ¿eh, Cristina?). De verdad que lo disfrute y lo recomiendo a todo el mundo, porque tampoco hay que hacer caso a todas las prevenciones, o yo al menos no lo hago. Hablando de prevenciones, eso sí, hay que bañarse cuando lo hice yo -en julio o en agosto- ya que ahora es imposible por el tiempo, que no apetece y porque el agua está muy fría.

En Pokhara hemos comido en una terracita y hemos hecho algunas compras de última hora. Recomiendo el Hotel Glacier como lugar para hospedarse por su buen trato, por sus habitaciones y sus vistas al lago.

 

Derek.

 

Estoy ya en Pokhara, hemos venido en un pequeño avión de hélices, éramos unas 30 personas aferradas cada una a su cinturón de seguridad... las turbulencias, aunque leves, impresionan un poco…
Yeti Airlines hace este tipo de vuelos domésticos y el trato ha sido bastante familiar y el vuelo una pasada de bonito. Se sobrevuelan las montañas muy de cerca…

Mañana cogeremos otro vuelo más para llegar a Jomsom y de ahí la ruta empezara pasito a paso, nunca mejor dicho...Dicen que como mejor se conoce un lugar es recorriéndolo a pie, yo pienso lo mismo y a ello nos vamos a dedicar a partir de mañana durante 25 días, que se dice pronto. Un guía proporcionado por el príncipe nos acompañará en nuestro camino; conoce el Alto Mustang como la palma de su mano -ha nacido allí- y nos hará también de intérprete del tibetano al inglés.

Tendremos dos porteadores…cosa que se agradecerá, pues tengo que ir haciendo fotos de localizaciones todo el tiempo y repartiendo el peso estaremos más liberados. El año pasado hice la vuelta a los Anapurnas también aquí en Nepal con mi mochila de 12 Kgs. en la espalda y es reconfortante para el espíritu eso de acarrear con tus cosas, pero cansa y ahora es un viaje en el que hay que estar concentrados en el trabajo.

Estamos en Pokhara, un pueblito con un lago en medio, rodeado de montañas y que tiene un encanto especial…la temperatura es templada y se respira calma…por las noches montón de luciérnagas alumbran en la oscuridad, pura magia. Estoy feliz de estar otra vez en este pueblo que me trae tantos recuerdos bonitos, me acuerdo mucho de la gente con la que pude compartir un año atrás…

Como nos han insistido tanto con que vayamos preparados para el frío me he ido a comprar un gorro y un par de cosas que me hacían falta. En Pokhara hay material de montaña hay para rato y a muy buen precio porque es de donde todo el mundo parte para hacer los trekkings. También he ido a un zapatero a reparar mis botas. Los zapateros de aquí son señores encantadores que están sentados en la acera de la calle con todas sus herramientas. Me he pasado un buen rato ahí sentada con uno de ellos mientras reparaba las puntas despegadas de mis botas con mimo.

Bueno, bueno…Mañana comienza la aventura...uf, creo que será increíble todo lo que nos queda por delante, por descubrir…

Ahora con la presión de hacer un buen trabajo, preparada para recoger toda la información interesante que nos confíen y para hablar y hablar con los locales y que nos cuenten buenas historias…con las ganas y necesidad de hacer buenas fotos y con el hecho importante de que tenemos un buen pateo por delante...con adversidades varias como frío, mal de altura y que más se yo… estoy algo nerviosa...aunque lo llevo bien y me siento capaz o eso quiero yo creer. Yo creo que todo va a ir bien...incluso creo que vamos a tener suerte y encontraremos cosas sorprendentes a cada paso, y porqué no, también puede que nos topemos hasta con el leopardo de las nieves...

Pues eso buenos deseos para el camino…."om mani padme om".

 

Graciela


 
         

 

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Día 5:

¡Aterrizamos en Mustang !

 
         
 

Nos levantamos de madrugada en Pokhara, exactamente a las 4:30, para poder llegar bien al aeropuerto, ya que nuestro vuelo con destino Jomsom es a las 6: 15. Llegamos al aeropuerto, pagar tasas y vuelo retrasado… ahora bien, el vuelo … espectacular, contemplando la preciosa Cordillera del Himalaya; una experiencia única en la vida, sin precio.

Ya en Jomsom vemos el pueblo un poco por encima ( localizaremos aquí el último día del viaje) y nos ponemos de inmediato a andar hacia Kagbeni, la puerta de entrada al Alto Mustang. Llegamos tras 2 horas y media de marcha. Nos instalamos en el Hotel Himalaya, hotel no recomendable. Dato para producción. Salimos a localizar, paramos a comer y de nuevo al rico frío con un viento gélido a seguir  localizando. Mis lugares favoritos el Monasterio, en medio de la ciudad, y el “Grandfather Memé”, un lugar donde pasar el rato. Más tarde nos acercamos al Annapurna Hotel, pequeño Lodge situado a la entrada del pueblo, con muy buenas vistas y muy recomendable para hospedarse, donde trabajamos en el proyecto del documental. Es propiedad de Norbu Tsering, el protagonista masculino de “Katmandú, un espejo en el cielo” y buen amigo de Larry. Norbu está ahora en Katmandú ; a la vuelta espero que esté y alojarnos en su Lodge

La noche que nos espera tras el viento de la tarde y la pequeña nevadilla que ha caído creemos que será una noche muy fría……. ¡en fin,  esperemos que no demasiado!


Derek

 

 

“Himal” significa morada o casa y “Aya” significa nieve. Hoy hemos sobrevolado un pequeño sector de esta cordillera de casi 3000 Km, de ésta “morada de las nieves” … Planeábamos en una pequeña avioneta cerquita de las cumbres blancas y relucientemente heladas…pasando por encima de picos y picos puntiagudos y como irreales…nos adentramos pues, en territorio de montaña. Ahora si siento que iremos dejando atrás poco a poco la civilización y penetraremos lentamente, paso a paso, en este misterioso y desconocido reino que hemos venido a descubrir…

A las 7 de la mañana pisábamos la ventosa pista de aterrizaje de Jomsom, este pueblo me recuerda al oeste pero todo envuelto en grandes montañas blancas. Allí nos esperaban Wangyal, nuestro guía, y Panna y Manangui, nuestros porteadores…tres caras sonrientes. Después de presentaciones vergonzosas iniciamos el primer día de ruta de lo que seguro va a ser un gran viaje… y juntos nos echamos al camino, el viaje será largo… nos esperan un montón de bellos paisajes que recorrer, historias y cosas increíbles por descubrir y contemplar.

 

Graciela

 
 

 
 

 

 

   
   
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Dia 6:

KAGBENI (2800m) a

CHUKSANG (TSUGSANG) (2980 m)
segundo día de ruta en el Alto Mustang:

"... en tan solo un par de días de camino,
  nos hemos situado a un siglo de distancia ... "

 
         
 

Marchamos de Kagbeni a Chuksang, y conseguimos llegar en 3 horas y 20 minutos. En libros, mapas, y documentos de todo tipo, el nombre de muchos de los pueblos de Mustang aparece escrito de maneras diferentes, así Chuksang es también en muchos sitios Chhusang o Tsugsang.

Al pasar por el primer pueblecito, Tangbe,  tomamos algunas fotos. Continuamos la marcha atravesando  paisajes preciosos junto al Kali Gandaki, el río que atraviesa Mustang de norte a sur. Cuando llegamos a Chuksang nos instalamos en el Hotel “ New Bhakra Guest House”, el mejor del pueblo junto al Hotel Bhrikuti Tourist Camping ( no es un camping), hoteles decentes para el equipo de rodaje. Chuksang es un pueblo que te traslada a la  Edad Media.

Comemos, descansamos un rato en el cuarto y en torno a las 15: 00 horas marchamos hacia el Monasterio de Gumbakang, que se encuentra enfrente del pueblo en lo alto de una colina. Bonito paseo, cruzando el Kali, pero fue un  paseo con mucho, mucho viento…. Ha merecido la pena porque el monasterio es precioso, aunque no hay ningún monje en esta época. Me han impresionado las estatuas, en especial la central de Buda. También me ha encantado cómo nos ha recibido la señora encargada de cuidarlo, a la que hemos hecho una pequeña entrevista. Nos ha contado que su padre cuidaba el monasterio, ahora es ella y luego serán sus hijos, es decir, el cuidado del monasterio pasa de generación en generación. De este día recordaré sin duda éste Monasterio, y sobre todo la señora que nos ha atendido, su hija pequeña que estaba asustada de vernos y que parecía que no quería comerse el caramelo que le dimos y los black teas reconfortantes que nos ha servido esta mujer.



Derek.

 

 

Ya estamos en Chuksang… en una habitación semi-oscura, pues anochece y cómo no,  hoy no hay luz. Estamos sentados en una pequeña y acogedora cocina de estilo tibetano, presidida, como en todas ellas, por  una pequeña pero potente estufa cuadrada de hierro fundido…las mujeres intercambian sin parar ollas y teteras de un fuego a otro. Aquí no se hace mas que servir té para intentar entrar en calor…el ambiente es tranquilo y familiar y en estos momentos nosotros somos el centro de atención…me encantaría hablar esta lengua y saber que se dicen…

Hoy salíamos a las 8 de la mañana, una hora mas tarde de lo previsto…tenemos que adaptarnos a los ritmos. El sol asomaba ya por las montañas mas altas y no ha tardado en iluminar nuestro camino, cosa que se agradece tremendamente pues calienta cuerpo y alma. El camino ha sido fácil y se me ha pasado muy rápido contemplando paisajes impresionantes tan diferentes a los de mi sierra segoviana …

Es un paisaje extraño y muy bello, desértico, con muy poca o ninguna vegetación…hemos avanzado por el gran cañón del  Kali Gandaki,  río que nos acompañara gran parte de nuestra ruta. Vamos caminando por el lecho del río, ahora se puede andar por él,  hasta verano no estará bien caudaloso … el paisaje a veces parece un decorado …

Voy además todo el rato cámara en mano haciendo fotos para las localizaciones y siento que a veces me fundo con el paisaje y me olvido del mundo… casi sin darme cuenta ya habíamos llegado a nuestro destino. Lo mas bonito del día sin duda, ha sido la visita al monasterio de Chuksang, aunque ha sido una locura de caminata con el viento en contra azotándonos con polvo y arena mientras ascendíamos por el sendero de la montaña… ha sido un camino de valientes, pero ha merecido mucho la pena. Hemos llegado a un lugar lleno de encanto, un poco apartado del pueblo, en la montaña justo de enfrente, donde se alza este pequeño monasterio al que se le nota bastante el paso de los años…muy bello, lleno de color y de luz.

Nos lo ha abierto una mujer, que es quién que para mí lo ha hecho aún más especial. Una mujer nepalí con la ropa ajada y ojos brillantes, de sonrisa vergonzosa pero muy real. Vive allí cuidando del monasterio, lo tiene impoluto y a los dioses bien atendidos con sus inciensos y velas encendidas…Nos lo ha abierto con toda hospitalidad y nos ha dejado campar a nuestras anchas por todos sus rincones sin pedirnos nada a cambio…  muy bonito, lleno de calma y pinturas preciosas… mientras tanto ella preparaba silenciosa tres velitas de ofrenda a los dioses, una para cada uno de nosotros…  enrollaba con calma las mechas de algodón y vertía grasa o manteca de yak…nos ha pasado un palito prendido y cada uno hemos encendido nuestra vela pidiendo un deseo, luego hemos tirado al aire unas semillas después de pasárnoslas por la cabeza y corazón pensando en cosas positivas…un momento muy bonito, muy especial.

Tan entrañable era esta mujer que se ha prestado sin problema a que la grabáramos pequeña entrevista. Hemos pedido a Wangyal que nos fuera traduciendo. Se la ve feliz, envuelta en su mundo sencillo,  su marido estaba fuera pastoreando las cabras…viven muy humildemente y a  cambio de cuidar del viejo monasterio les dan la comida.
Luego nos ha invitado a un sabroso té en otra estancia, donde viven al calor de una pequeña cocina de lumbre, no paraba de rellenarnos la taza de té y ahí estábamos tranquilos viendo pasar la tarde con su hija muy pequeñita que se ha meado encima literalmente nada mas vernos, creo que puede ser que nunca haya visto a nadie tan raro como nosotros dos blanquitos, y con el pelo medio amarillo como yo.

Una tarde agradable en un sitio precioso lleno de paz y en compañía de esta mujer de mirada limpia y sonrisa sincera…Una casa de los dioses muy agradable.



Graciela.

 

 
 

 
 

 

 

 
   
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Día 7:

CHUKSANG (2980 m) a SAMAR (3321m)

“…ascendimos por profundas gargantas y, por fin, alcanzamos los confines de infinitas estepas onduladas…”

 
         
 

Salimos de Chuksang rumbo a Samar por un camino que nos ha traído por riscos empinado. Hemos pasado por Chele ( pueblo ya de carácter y origen totalmente tibetanos) y hemos visto al otro lado de la montaña la pequeña aldea de Ghyakar, pueblo con poco interés para nuestro documental. El  camino de hoy ha sido el más duro, hasta el momento,  y me siento orgulloso de poder estar contándooslo desde Samar.

En Samar nos hemos hospedado en el Hotel Annapurna, un buen hotel que me ha llamado la atención por su interesante comedor, la cabrita pequeña que rondaba por allí y las habitaciones que podemos decir que estaban bien. Tras comer, nos hemos relajado un poco, pero en torno a las 15:00 horas ya nos hemos puesto en marcha para localizar. En este pueblo me he quedo enganchado con los dzos, animal parecido al yak, de hecho es un cruce de yak y vaca, un animal que jamás había visto y que me ha impresionado muchísimo. Samar significa “tierra roja” y de ahí que uno de sus dos monasterios sea de este color.

La tarde, tras localizar, la hemos pasado de charla todo nuestro equipo, Wangyal el guía, los dos porteadores y nosotros, hablando, leyendo y mirando el libro de Michel Peissel. Después les he enseñado a jugar al  “burro”  y al “mentiroso” dos juegos de cartas y hemos pasado una tarde de risas gracias a un elemento tan sencillo como son las cartas.
 
Derek.

PD: Os aconsejo venir bien, bien abrigado…. o el frío os vencerá.   

 

Cito a Peissel , hallándose en el mismo lugar que nosotros:…” …hemos marchado por el fértil lecho del río, entre grandes cimas y después de pasar el límite de los monzones, ascendimos a las profundas gargantas. Ahora por fin alcanzamos los confines de infinitas estepas onduladas… “

Hoy hemos llegado a Samar, es un pueblo precioso todo de piedra e impoluto. Lo primero que ha llamado mi atención nada mas avistar el pueblo ha sido ver árboles, llevábamos días sin ver ni uno sólo. Wangyal, dice que son son sauces, pero no estoy del todo segura, su tronco es muy grande y todas sus ramas están esquilmadas, aquí la madera es un bien escaso y preciado. El pueblo esta lleno de caballos y dzos  que acarrean leña de un lado a otro.

El camino hoy ha sido un pelín duro, aunque sé que nos quedan etapas peores. Hemos dejado de caminar por el torrente vacío del río Kali Gandaki y nos hemos adentrado en una profunda garganta, nuestro sendero se iniciaba montaña arriba y la caída era de vértigo… ahí íbamos por un senderito que se abría paso en el risco de una montaña, como caminando por un decorado.

Ahora mismo estoy sentada en el saloncito de nuestra casa del té ( así llaman aquí a los lugares donde dormimos durante nuestro viaje). Este pueblo es el mas frío que hemos pisado hasta ahora y el viento, como no, entra rabioso por las juntas de las ventanas… veo a lo lejos una imponente cumbre nevada que asoma por encima de las nubes, más abajo hay un mar de montañas no tan altas y menos heladas y por el medio cruza la garganta por la que hemos ascendido… increíble paisaje que reconforta la vista y te hace sentir  que todo lo pateado ha merecido la pena… A través de la ventana suenan las campanitas de los peludos caballitos tibetanos, que allá por donde pasan dejan una alegre melodía…

Oooh! Wangyal y Panna  aparecen sonrientes portando un tesoro, traen un braserito…así que nos sentamos todos juntos a compartir el calor…les muestro las fotos del libro de Peissel, fotos del Mustang de 60 años atrás  y les gusta, juntos charlando parece que la tarde pasa mejor y nos olvidamos del frío… Derek nos enseña un par de juegos de cartas…nos reímos como niños. Una gran luna llena aparece tras las montañas… tan bella, transmite calma … solo le pido que nos guíe por el buen camino y que nos proteja… Subaratri!  hasta mañana!

Graciela

 
         
 

 
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DÍA 8


DE SAMAR ( 3321 m) a GELING ( 3570 m )

“Ante mis ojos, llenando el horizonte, se extendía una tierra diferente de todas las que conocía…”

 
         
 

Quiero empezar el día destacando la noche de ayer, muy fría. Eso sí, desde el comedor de nuestro hotel tuvimos el privilegio de poder ver como salía la luna, por detrás de nubes que estaban asomándose encima de una de las montañas…. simplemente precioso.

Nos levantamos en la “tierra roja”, a 3321 metros, ya se nota la altura, y tras pasar la noche heladora  nos dirigimos hacia Geling ( también Gheling o Gheiling). El camino ha sido duro y largo pero, de nuevo,  ha merecido la pena porque hemos estado localizando en  una cueva preciosa y llena de historia, la cueva de Ranbyung (Ranchung) a 3842 m, una estupa antigua, el pueblecito de Tama Gaón con sus destacables chorten (pero sin  sitio donde pasar la noche) y Geling, lugar donde nos quedamos a dormir.

Las impresiones más fuertes de este día son las experimentadas andando mucho siempre por preciosos paisajes montañosos, la historia del monasterio de Geling, y nuestra historia al visitarlo. Tiene dos plantas, y tiene de especial que la planta baja está abierta a todo el mundo mientras a la planta de arriba no pueden subir las mujeres porque se considera una ofensa a los dioses y nos cuentan les podrían cortar la mano a cuchillo.  En el monasterio, precisamente en la segunda planta, me han mostrado una mano humana y me he entrado una sensación de acojono, de miedo. La verdad es que cuando la he cogido la he devuelto rápidamente y me he marchado abajo con Graciela, porque para ser sincero me he asustado y he preferido bajarme. Eso sí queridos lectores tenemos fotos así que ... ya la veréis

Ahora a descansar que hoy ha sido un día muy duro.

 

Derek

 

 

…”Un nuevo mundo yacía a mis pies. Desde Samar había visto un océano interminable de pico cubiertos de nieve que se prolongaban hasta el infinito, pero ahora, desde aquí, contemplaba de cerca lo que existía entre los picos. Ante mis ojos, llenando el horizonte, se extendía una tierra diferente de todas las que conocía…”

 No hay nada mejor que robarle a Peissel algún parrafito para explicar lo visto y lo sentido, lo que en estos días me deja sin palabras…

Hoy hemos caminado durante largo rato por una cuesta arriba bien empinada detrás de un pastor de cabras que me doblaba en edad y en aguante. Subía como quien va a por el pan, y yo detrás medio ahogada con mis crisis de altura…me gustaba porque iba cantando y silbando bonitas melodías…un hombre de expresión dura, ataviado con su chuba bien abrigada y elegante (la especie de chaquetones cruzados que  visten los tibetanos de la zona). Al llegar arriba y sentarme en una roca a esperar con él me ha costado sacarle un Namaste de saludo, pero al fin lo he conseguido..

Creo que hoy ha sido sin duda el día mas intenso de los que llevamos viajando, hemos hecho 8 horas en ruta… 5 horas literalmente sin parar de subir y bajar montañas …subiendo las cuestas más empinadas que recuerdo, cada vez que parábamos y veía todo lo atravesado no me lo podía creer. Todas estas subidas y bajadas se deben a que hemos cogido la ruta del peregrino para pasar por la cueva de Ranbyung…,  la cueva mas sagrada de todo Mustang… Así que en medio de tanta  subida y bajada, un montón de escaleritas de piedra trepaban por la pendiente de una montañita a la buscada cueva Después de un par de descansos entre medias de las escaleritas, entramos por fin a la cueva y mi cara se iluminaba ante tanta luz, belleza y la calma del lugar. Un guardián que parecía un auténtico ermitaño vive allí, sólo,  para cuidarla. También aquí, la cueva está  bien cuidada y los dioses bien atendido. De las paredes de la cueva  salen una especie de piedras negras en forma de dioses y esta lleno de estalactitas… muy mágico. Hemos encendido un par de velitas y unas semillas al aire pidiendo cosas bonitas y nos hemos despedido del guardián que estaba vaciando poco a poco la cartera de nuestro guía. Un lugar increíble en medio de la nada, lleno de una energía muy especial.

Ahora estamos en Geling, en un hotel poco acogedor, esperando como agua de mayo a que sean las seis de la tarde… Aquí no hay mucho que quemar, la leña escasea, no hay árboles así que por norma hay que esperar hasta las seis de la tarde para que enciendan la estufa en el salón-cocina. El combustible más abundante y que más usan son los excrementos del ganado, las bostas, que  prenden que da gusto. En todas las tea houses viene siendo igual, así que todos esperamos impacientes hasta las seis para entrar un poco en calor, y cuando la lumbre marcha todo nos juntamos a tomar té alrededor mientras la dueña de la casa cocina y manda.

Ya parece que esta prendiendo, todos nos arrejuntamos en pequeñas banquetas alrededor de la estufa y una mujer con gran fuerza en el rostro vierte un liquido en un tubo alargado y empieza a remover, suena bonito…al rato vierte el liquido espeso en una tetera y me dan a probar, oh! es el famoso té de mantequilla salado, menos mal que sólo me han dado a probar, no me gusta, devuelvo la taza a Managui y todos se ríen… así que me quedo con mi ginger tea mientras ellos disfrutan del manjar, supongo que todo será acostumbrarse al sabor.

Pedimos sopa de ajo para cenar, muy buena para el mal de altura y para el frío…la luz es ya de penumbra y no veo nada…hoy tampoco hay electricidad…Estoy contenta, estoy en viaje…namas-te , mañana más!

Graciela

 
         
 

 
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DÍA 9:

DE GHELING ( 3570 m ) A TRAMAR (3920 m)

“El aire agita las cortinas, aunque la ventana está cerrada…”

 
         
 

Despertamos en Gheling y partimos con destino final Tramar. El camino ha sido sencillo, parando en Ghami, un pueblo lleno de color, en donde hemos visitado dos monasterios, uno abierto en donde me ha llamado la atención la entrada con unas telas de lana de yak preciosas, sus frescos y unas estatuas muy bellas; en el otro muy antiguo, no hemos podido entrar porque no había ni llave. A Ghami tampoco llega la electricidad, pero sí hay paneles solares en donde hemos cargado baterías de cámara.

En uno de los hostales de Ghami hemos comido y conversado con tres turistas, que habían escogido un trekking de doce días y ya estaban bajando hacia Jomsom. Me llamó la atención que ellos no llevaban porteadores; era debido a que habían cogido caballos para llevar el equipaje, así que sí llevaban porteadores… los caballos.

Hasta aquí todo pintaba bien, pero saliendo de Ghami en dirección Tramar nos hemos encontrado con un viento muy fuerte y muy frío, que nos ha complicado el camino… pero hemos conseguido el objetivo que era llegar hoy a Tramar, "Peñasco Rojo".

En Tramar, desde donde os escribo, espero que nunca vengáis a al "hotel" donde estamos pasando la noche, porque es el peor sitio donde he dormido en toda mi vida. Parte del techo no existe, no hay duchas, hace un frío atroz, sin nada que hacer... la Tenzin Guest House, que quedó inacabada está siendo un desastre.

Hemos pasado una noche horrible con un frío mortal. Yo creo que he cogido un constipado de narices y que voy a ir arrastrándolo. Estoy como loco porque llegue la mañana para poder salir de este pueblo, en el que hemos localizado un interesante molino de agua, unas cuevas impresionantes y un monasterio similar al de Ghami, ….que "hotel" de pesadilla … espero que jamás y repito jamás tenga que volver …

Derek

PD: ¡ Qué llegue ya mañana por favor! ¡ Invoco y se lo suplico a los dioses!

 

Al final en Gheling  no hemos dormido tan mal…no hemos pasado demasiado frío y justo antes de ir a dormir nos dieron un par de mantas extras y encima limpias, eso ya me parece de un cinco estrellas… Ahora estamos en Tramar, y hemos entrado con mal pie a este frío, gélido y desapacible pueblo…después de la pateada que ha sido algo larga, venia yo pensando en una par de cubitos de agua caliente para poder ducharme, pero aquí, en el único tea house que hay abierto no hay ni baño, parece que un día alguien lo empezó a construir y luego se cansó, Tampoco hay techo en todos los lados, hay una gran parte del pasillo a la que le falta y entra por ahí un gran viento gélido que remueve toda la estancia y mis sentimientos… La habitación “no comment”… las cortinas se agitaban con el aire aunque la ventana estaba cerrada.


Hoy no estoy de humor, el camino ha sido precioso y con eso me quedo, hemos visto un par de águilas bastante grandes…. Ahora solo quiero que amanezca para que salga el sol y volver a entrar un poco en calor.
Tramar es un pueblo pequeño, no tiene gran cosa, salvo sus cuevas en el peñasco rojo, lo que le da nombre al pueblo. En estos agujeros escarbados en el peñasco vivían  monjes 80 años atrás…la verdad es que es muy interesante verlo. Creo que me recordaba un poco a la falla del Bandiagara, en el País Dogón, Mali…donde un buen día pude imaginar a los famosos hombrecillos rojos descolgándose de las cuevas…

También hay un molinito de agua muy antiguo y un monasterio desde el que por la mañana hemos podido  escuchar los tambores de oración…un buen sonido para empezar el día y la caminata con buen espíritu.

Graciela.

 
         
 

 
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DÍA 10:

DE TRAMAR ( 3820 m) A TSARANG (3560 m) CRUZANDO EL PASO DE MUILA

BHANJYANG (4120 m)

…y allí abajo, en un pequeño valle, encerrado entre las atormentadas y desiertas montañas, apareció Tsarang. El pueblo se me antojo obra de magia o inspiración de un gran artista que, cansado de tanto erial, se había propuesto pintar un cuadro embrujador sobre aquél fondo tan áspero”. Peissel.

 
         
 

Nos despedimos del peor “hotel” de la ruta, donde para dormir y no morir de frío hemos tenido que poner un colchón y una manta grande en la ventana ( la habitación tenía tres camas) y aún así entraba el aire frío por lo que deduciréis que no hemos pasado una noche muy cálida. Al levantarnos hemos encontrado los cristales helados, con escarcha por dentro.

Tras desayunar y entrar algo en calor nos hemos puesto en marcha hacia nuestro destino inicial : Marang, donde se encuentra cerca el Monasterio de Lo Ghekar, uno de los puntos importantes en nuestra ruta. Al salir de Tramar (Dhakmar) hemos visto, en lo alto,  las cuevas del peñasco, en donde nos cuentan hay pinturas interesantes aunque no se pueden ver a no ser que escales o lleves alguna escala para poder acceder a ellas. Tomo nota para el rodaje.  También hemos visto el Monasterio , al pasar hemos escuchado orar a algún monje. Este monasterio es muy parecido al de Ghami.

Finalmente no nos hemos quedado en Marang, porque el pueblo aparte de un monasterio no tenía nada… ni siquiera nos podían hacer comida por lo que entre todos hemos decidido andar una hora y media más hasta Tsarang, donde nos hemos hospedado en un buen hotel… todo un lujo comparado con el de ayer;  tras tres días he podido darme una ducha caliente,… bueno exactamente me he “duchado” con un cubo que contenía agua caliente y ahora me siento bien, limpio y a gusto conmigo mismo … no huelo a sudor, no huelo mal.

Bueno, ahora sí, puedo deciros que Tsarang tiene cosas muy bellas para visitar. Especialmente sus cinco chortens, el palacio antiguo y su monasterio, con un curioso colegio para los monjes ( parecido a cualquier escuela, incluso con un timbre-campana para avisar de que empiezan o acaban las clases o para avisar de cualquier acontecimiento) y algo que me ha llamado la atención es que había una portería de fútbol ( por un momento pensé en mi Real Madrid) en donde pensé, si se marca un gol, pobre portero o jugador que haya marcado … bajar media montaña a recoger el balón.

También me gustaría destacar que Tsarang es una población grande , con un canal de agua ( el segundo que veo desde Tangbé si la memoria no me falla), algo sucio, pero muy colorido y más grande y desarrollado que otros pueblos en los que hemos estado.

Me gustaría destacar a sus gentes porque me han parecido una gente alegre, animada y hacendosa ( algunos hilaban). Me quedo con el momento en que he dado unos globos a unos niños haciéndoles felices y el atardecer precioso junto a mi compañera de viaje Graciela, encargada de traerme un “hot chocolate” al perder a piedra, papel y tijera.

Derek

PD: ¡Hoy estoy feliz por ver Tsarang, por el hotel y sobretodo por LA DUCHA!!!!

 

 

Creo que sin duda el frío es el elemento mas duro con el que hay que convivir en esta montañas. Así hace a la gente de dura y a los niños los marca con esos redondeles rojos en los mofletes.. viento frío y sol cercano. Ha sido la mañana mas fría que recuerdo desde hace tiempo…caminábamos tiesos como velas por la sombra que proyectaban las montañas…yo solo deseaba con todas mis fuerzas que el sol se volviera a cruzar en nuestra senda, así ha sucedido al ratito…oh, gran astro sol, me has dado la vida!

Hoy la caminata ha sido de unas cinco horitas, se ha quedado un bonito día y el camino no era difícil. Aunque debido a la altura, unos 3.900 m ya, cada pasito cuesta arriba fatiga como una carrera, así que hoy íbamos en silencio, con la respiración fuerte y concentrados en el camino y el horizonte. Tantas horas al día así de camino da para pensar un montón de cosas, para recordar y echar de menos a quien más quieres… Wangyal y yo casi siempre vamos un poco por delante, Derek unos metros por detrás y los porteadores a su ritmo y a su aire mucho mas atrás y a veces por otros caminos.

Como casi siempre hemos ido disfrutando del paisaje y poco habladores, hablar desordena la respiración y cansa más. Wangyal siempre va escogiendo piedras para echar en los montones del viajero (grandes montones de piedras a los lados del camino) yo voy por detrás haciendo lo mismo… en cada montón. Nos hemos cruzado con un enorme rebaño de cabras negras que moteaban la montaña marrón, una señora pequeña las dominaba a todas y aún la sobraba fuerza para increparme por hacerla una foto desde lejos, decía que ahora la tenía que pagar 1.000 o 2.000 rupias…Wangyal le ha contestado en tibetano que quién marcaba esas reglas, que el no estaba al tanto… al final hemos acabado riendo con ella… si cuela, cuela.

Hemos seguido caminando hasta ver de lejos los imponentes Chortens rojos, signo de que en nuestro horizonte se hallaba nuestra primera meta del día, el monasterio de Lo Gekar, ahí estaba, en medio de la nada, en la falda de una montaña por cuyo pie corre un río ahora helado. Rojo, grande e imponente y como no con su gran mastín tibetano guardián en el patio, y nada más que eso porque al ser invierno no hay nadie dentro. Me dicen que en verano estará lleno, vienen todo los monjes a pasar la temporada. Pasa lo mismo en casi todos los monasterios, ahora están vacíos pero en menos de un mes empezaran a llegar monjes y lamas para pasar el verano. Supongo que en verano cuando ya no hace frío, aquí estarán como en el paraíso aquí en medio respirando el aire limpio y puro de estas montañas. Este monasterio es grande y un poquito mas abajo tiene un terrenito cercado donde deben cultivar su huerta en verano…no he podido evitar visionar un montón de monjes vestidos de ocre regando el verde intenso de su huerta… me encantaría poder verlo en julio lleno de vida…

Después de un buen ratito más de ruta hemos avistado Tsarang, un pueblo grande, alegre y con bastante vidilla por la calle…lleno de imponentes chortens, y niños jugando por la calle. Al sol grupos de aldeanos charlando y haciendo hilo con montones de algodón…muy bonito, también muchos caballos y ganado por la calle. Con la luz de la tarde hemos subido al monasterio, que preside el pueblo desde lo alto, desde allá arriba se ve todo el pueblo y se oye su vidilla desde lejos, toda su actividad, pajares, huertas, el ganado recogiéndose…El monasterio me ha parecido precioso, de los que más me han gustado hasta ahora, bien grande, todo rojo, precioso con sus ventanas de colores y sus grandes franjas pintadas a lo largo de la pared con los colores de Mustang, blanco, negro y rojo. Tiene un enorme patio, cuyo telón de fondo son las montaña y una pequeña escuela para los monjes que consta de una siete clases pequeñitas, muy bonita con su campana de llamada y todo. También me imagino este monasterio en verano lleno de vida, todo lleno de niños poniéndole sonido con sus cantos y color con sus ropas anaranjadas…

Lo mejor del día, sin duda, una ducha! Hay que ver lo que se valora aquí en medio de las montañas un baldecito de agua caliente…me he duchado a la luz de una vela y salía el vapor y la luz era cambiante según la danza de la llama…y yo ahí con mi baldecito y una jarrita lavándome hasta el pelo y sintiendo que me quitaba años de encima…ha sido reconfortante y ahora mismo me siento renovada… Mañana por fin pondremos pie en Lo Mantang, la capital del reino. Allí podré dar noticias por lo menos de que estoy bien a mi familia y seres queridos a con los que llevo más de una semana sin poder comunicar… añoro y extraño mucho.

Graciela.

 
         
 

 
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DÍA 11


DE TSARANG (3.560 m. ) A LO MANTHANG ( 3.840m.)

¡Por fin llegamos a Lo Manthang, la capital amurallada ¡

 
         
 

Martes y 13, y cómo no, el día se nos iba a complicar. Yo no soy supersticioso, pero después de hoy ya no me fiaré más de esta fecha. Os preguntaréis por qué digo esto, sencillo, para empezar he olvidado dos camisetas sucias en el hotel de Tsarang y además nos han contado, antes de partir,  la historia de cómo cortaron la mano del constructor del Palacio Antiguo de esta ciudad. Al constructor le cortaban la mano para que no pudiera volver a hacer otro palacio igual de bello en ningún lugar del mundo. La mano se conserva dentro del mismo, y cómo no me la han enseñado.

El camino de Tsarang a Lo Mantang ha durado cuatro horas muy sufridas debido al fuerte viento, a un  camino difícil en donde el suelo estaba nevado en algunas partes y a las agujetas acumuladas. Combinando todos estos factores, yo pensaba que no llegaría a la capital del Reino de Mustang, pero no, al final llegué y estoy escribiendo el diario.

En Lo Mantang estamos hospedados en el Hotel Mystique Himalaya, confortable, con dos pisos, un dinning room, con buenas habitaciones, amplio y con un lujo que no habíamos conseguido hasta ahora ¡ ELECTRICIDAD!

De Lo Mantang hoy solamente puedo contaros que hemos conseguido Internet, por lo que hemos aprovechado para escribir a nuestros seres queridos… que ya necesitaban noticias nuestras. Tras dejar el Cyber ( muy caro) ha empezado a nevar y junto al frío helador que hacía hemos decidido proteger nuestras vidas y resguardarnos en el hotel… eso sí mañana saldremos a Trenkhar ( Tinghar), , y el Monasterio de Namgyal porque … seguro que hace bueno ¡. Son pueblos cercanos a la capital. Os adelanto que en el primer pueblo que cito está la residencia de verano del Rajá ( Rey para los nepaleses)

Nada más que contaros por ahora así que hasta la próxima

Derek.

PD: Espero que no hayáis pasado un Martes y 13 como nosotros.

 

“Solo los que han caminado con afán durante días  y días comprenden la calidad mágica que la mente confiere a la palabra llegar”

Pues nosotros, por fin hemos LLEGADO!

Caminando por lo que llaman la Llanura de la Oración, divisando en todo momento tan solo un inmenso mar de montañas… nos hemos ido  acercando a Lo Manthang.
El viento parecía enfadado con nosotros y nos azotaba rabioso durante todo el final del camino así que después de ocho días de ascenso y cuatro horas de caminar con el viento en contra, en absoluto silencio y un poco exhaustos, llegamos a la capital del reino más alto del mundo…

Ahora estaremos aquí unos días, hay mucho que ver y hacer…y dejar la vida nómada durante tres o cuatro días igual nos permite recuperar un poco las fuerzas…La verdad es que en este pueblo se respira buen ambiente, es muy colorido y tiene mucha vidilla. La gente parece bastante amistosa y hospitalaria y apetece sentarse en cualquier plaza con la gente local y convivir un poco. Ya he tenido la oportunidad de estar un rato sentada al solete con una anciana que hacia hilo de un montón de lana pura…que buen ratito hablando en su lengua local…y el lenguaje universal, el de los gestos.
Creo que hay muchas cosas que ver y sentir en este pueblecito que es nada menos que la capital,  a ver que acontece en este rincón del mundo en el que parece que un buen día se paró el tiempo….

Graciela.

 
         
 

 
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DÍA 12

LO MANTHANG (3.840 m.)
VISITA A TRENKHAR ( 3.974m.) Y NAMGYAL ( 3.870 m.)

Primer momento de descanso

 
         
 

Despierto en la capital del Reino de Mustang tras pasar una buena noche de descanso… que buena falta me hacía. Hoy ha sido especial el levantarse porque no he tenido que hacer el equipaje  del trekker como todas las mañanas, ni llevar mi mochila reflectante naranja a la espalda en la ruta que hoy hemos hecho. Hemos ido  a Trenkhar ( Tinghar), un pueblo todo él en  cuesta, con un monasterio pequeño en donde hemos podido ver estatuas dispuestas sobre un banco y algunas pinturas. La pintura que más me ha llamado la atención, que quiero compartir, era una de cuatro animales juntos, uno encima del otro. Un elefante, un mono, un conejo y un ave.

Me gustaría comentaros que este pueblo es el pueblo con más ganado vacuno por metro cuadrado que jamás he visto porque, sin exagerar, ha habido momentos en que he pensado que los habitantes de este pueblo eran las vacas y los pocos dzos que había por todos lados , hasta que más tarde he empezado a ver alguna persona, pero al final de todas formas, en proporción, estaban muy a la par. Por otro lado,  este pueblo tiene árboles ¡ A destacar el que se encuentra detrás del monasterio por ser muy bonito, muy grande , el más grande que he visto en Mustang y dar vida al pueblo.  

Tras  Trenkhar dejando la aldea de Puwa enfrente del camino por el que íbamos, nos hemos encaminado hacia Namgyal , pueblo que se encuentra a unos treinta minutos de Lo-Manthang, conocido por  su monasterio pintado, como todos, con los colores de Mustang, salvaguardado, como todos,  por dos perros, uno atado y otro no, cosa que me dio miedo – hay que conocer a los molosos, los mastines tibetanos, para saber de qué hablo -  porque parecía que nos vigilaba, pero menos mal que nuestro guía Wanguyal gritando en lengua nepalí o tibetana – qué más da -  lo ha conseguido espantar y sinceramente el tener lejos al mastín tibetano me ha tranquilizado  … cuando lo he sentido cerca me he acojonado.

Me ha llamado la atención, al igual que en el de Tsarang, el colegio monástico del monasterio. Tras visitarlo, hemos retornado a Lo- Manthang. Ahora comeremos, daremos una vuelta y mañana por la mañana localizaremos esta preciosa ciudad. Ya tenemos la información recogida de lo que queremos y tenemos que ver, pero queremos hacerlo con nuestros propios ojos.

Para acabar el día nos hemos tirado toda la tarde trabajando en el proyecto y tengo que felicitar a mi compañera Graciela por todo el trabajo que está haciendo y aún más porque me está demostrando ser una gran profesional así que mis últimas palabras de hoy son para ella: ¡ Gran trabajo compi y a seguir como hasta ahora!                                                                               

Derek

 

LO MANTANG, calma pura y frío también muy puro… ya llevamos un par de  días quietitos en este curiosos rincón del norte del Mustang, pienso que de capital tiene tan sólo el nombre y sus importantes monasterios y palacio… por lo demás sigue siendo un pequeño pueblo perdido y lleno de encanto.

Poco a poco, durante el transcurso de estos doce días que llevamos adentrándonos en este reino hemos ido como  viajando en el tiempo para atrás… hemos viajado años, muchos años atrás... Como bien cuenta Peissel: “…el paraíso perdido, la tierra donde viven hombres sin edad mas allá de los límites de nuestro mundo atareado y  prosaico, un lugar donde el tiempo está suspendido, detenido sobre un universo secreto, cerrado.” Así, así es este lugar.

A pesar del frío intenso que hace un poco difícil y costosa la estancia aquí y la altura, que a veces agota… éste es un lugar donde se está a gusto, donde el tiempo pasa rápido y lento al mismo tiempo, un lugar alejado de toda contaminación de cualquier tipo…una  flor casi intacta. Amanece siempre soleado y aunque el frío se palpa y se  respira, todo es bonito. Sus casas y calles son de piedra, el ganado y los caballitos con sus campanitas andan sueltos a sus anchas y los niños juegan entre charcos … la nieve sucia y helada amontonada. Los hombres y mujeres se reúnen en grandes y pequeños grupos en los rincones mas soleados de las plazas y callejuelas y charlan, ríen, hacen hilo a partir de montones de lana pura y meditan y oran haciendo girar sus molinillos de oración y rosarios… también muelen grano en grandes morteros incrustados en el suelo…Ven pasar el frío invierno con la sonrisa puesta y una calma inalterable.
Siento  que estamos esperando al deshielo, a que el viento frío deje de azotar estos rostros curtidos y a que los campos cambien del blanco helado al verde intenso.

                                                                                                                    

Graciela

 
         
 

 
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DÍA 13

Viviendo en Lo Manthang

 

 
         
 

Hoy hemos tenido un día muy ocupado. He vuelto a dormir en la capital del Reino en la mejor cama de toda la ruta ( llevo ya 2 noches) y cuando ha sonado el despertador me ha costado levantarme, pero tras cinco minuto de vagueo me he puesto mis lentillas y me he levantado.

El día ha sido, eso sí, sencillo ya que nuestra misión ha sido localizar en Lo-Mantang, que aunque es la capital no es muy grande. Qué decir de esta bella ciudad … gente muy amable, con bastante vida ( en julio con el calor será increíble) … que es una ciudad-laberinto completamente amurallada, que está situada en un lugar único en el mundo, que desde ella se ven paisajes montañosos grandiosos, que por fin ves tiendas con encanto con detalles para regresar con algo típico, que puedes encontrar algunos restaurantes en los que te entran ganas de probar la comida (nosotros nos conformamos con la comida del hotel donde estamos alojados, el “ Hotel Mystique Himalayan”).

Y, sobre todo, su arquitectura que me han cautivado. Especialmente  el Palacio del Rey  en el que hemos podido entrar gracias a conocer a Jigme, el príncipe de Mustang, con sus 108 habitaciones y sus preciosas vistas a los monasterios de la ciudad y a las montañas. Y los tres monasterios de esta ciudad llamados Thupchen Monastery, Tsechen Shedrubling Ling Mon Gon Lobdra y el Jampa Monastery, en los que hemos estado localizando

Sinceramente, el más bonito de todos y el que me ha impresionado muchísimo es el Thupchen Monastery desde el primer momento cuando  he visto sus cuatro estatuas gigantes y sus puertas gigantes de madera. Hemos podido tomar fotografías de las estatuas al estar a la entrada del monasterio, pero dentro de los monasterios no hemos podido fotografiar debido a que hay que pagar un permiso especial ( a nosotros nos han llegado a pedir 100 $ la hora y como es lógico dijimos que no, porque cuando vengamos a rodar vendremos con todos los permisos , así que hemos hecho nuestra localización a base de notas muy detalladas y sin tomar fotos … tranquilos lectores que podréis ver esas imágenes en el futuro … más vale tarde bien hecho que pronto mal hecho. 

Aparte de este primer monasterio, los otros dos me han gustado pero no tanto como el primero que es el que realmente me ha cautivado. Del segundo me ha llamado la atención lo grande que es, su museo ( muela de elefante, máscaras, planchas de escritura algunas referidas a la religión Bon, la religión que se profesaba aquí antes de la llegada del  Budismo,  el traje de la armada, etc.) y los mastines tibetanos con sus crías que son los encargados de protegerlo ( cuidado de ir solos sin guía o alguien que los controle que no es ninguna broma si llegan a atacar) y el colegio monástico que está dentro de este monasterio.

Hablando ya del tercer monasterio diré que es el más grande con tres pisos.  Está situado justo detrás del Palacio Real. Es el más antiguo y es conocido por tener una estatua enorme de Buda preciosa y una puerta de madera muy bonita y peculiar en su textura.

Tras estas sensaciones referidas a la arquitectura monumental hoy también hemos entrevistado a nuestro guía, en su colegio, sí donde él da clases porque  es profesor. Me ha encantado poder haber hecho felices a unos niños simplemente entregándoles unos globos ( a veces me pregunto como muchos con tanto no se conforman y otros con tan poco pueden tener uno de sus mejores días de su vida, esto es lo que tiene en la vida conocer diferentes sociedades y culturas).

Luego  las compras en alguna tienda de souvenirs.  En una de ellas hemos entrevistado en inglés al dueño ( no os cuento nada para que luego lo veáis en Youtube más adelante) y hemos filmado a una mujer haciendo hilo, al estilo tradicional.

Al terminar nos hemos marchado al único sitio de Internet de la capital con mi ordenador para, desde allí, con un cable módem ( el suyo) intentar  mandar unas fotos pero no ha sido posible, por el peso de la fotos. Después de intentarlo varias veces hemos desistido y hemos ido a por un pen-drive, para meterlo en su ordenador y al menos poder mandar los diarios por mail y poder colgarlos en la página Web dónde ahora mismo estaréis leyendo estos diarios. Tras una hora y cuatro minutos aprovechadas en mandar los diarios, ver los mails y nuestras cosillas, nos han cobrado un precio carísimo para ser Nepal, incluso caro para Europa (5 euros la hora y eso que la conexión a Internet tampoco es que fuera maravillosa).

Hemos vuelto a nuestro hotel a descansar hasta ahora que son las seis, hora en la que nos ponemos a trabajar aprovechando las tres horas de electricidad que tienen en esta ciudad cada día.

Un saludo y hasta el próximo

                                                                               

Derek

 

Vivimos en la única Tea House que hay abierta ahora en invierno… y nos pasamos el tiempo en que no estamos localizando, pateando o hablando con la gente local, pegados a la estufa a la espera de que sea llenada de boñigas secas y desprenda un poco de calor con el que desagarrotar los músculos y el cuerpo.

Llevamos casi todo el viaje sin cruzarnos con apenas turistas, pero como esto es la capital aquí se junta una mezcla variopinta… un tipo con un séquito grande que esta valorando si hacer de esto patrimonio para la UNESCO (yo diría YES), un francés amante del Tíbet, dos ingleses bastante estiraos y … nosotros dos, la alegría de la huerta, no es por nada. Los demás son todo nepalíes trabajando, guías, porteadores, …y la jefa de la cocina que nos alimenta a todos con comida casera y calentita…La protagonista principal del lugar sin duda es la pequeña estufa de hierro, que sujeta teteras y más teteras y cacerolas y nos congrega a todos alrededor suyo.
A las seis de la tarde viene la luz y nos recarga baterías y el ordenador y nos deja trabajar un rato, pero a las nueve plas!  se acabó!  Así es la vida aquí entre montañas y a 4000 metros de altura.

Ayer nos fuimos de caminata a Trenkar que esta solo a dos horas (además andar sin mochila a la espalda mola) a visitar el palacio de verano del rey, bonito paseo entre senderos de montaña siguiendo un río completamente congelado. A la vuelta subimos una colina y pasamos por Namgyal, un bonito y gran monasterio que guardan dos feroces mastines tibetanos, en la época fría son ellos los únicos que habitan en él y sus guardianes, pero en menos de un mes aquello estará lleno de niños, monjes y lamas dando vida a aquel lugar en medio de las montañas…

Hoy hemos paseado y localizado el pueblo y sus impresionantes monasterios y palacio real. Los monasterios me han dejado sin palabra, impresionantes y construidos hace mucho tiempo atrás. Todo lleno de imponentes estatuas gigantes de dioses y de pinturas antiguas carcomidas por la humedad… todo con una luz mágica que entraba por las ventanas del techo y se colaba entre los enormes pilares de madera (hace siglos aquí había grandes bosques y construían con grandes vigas de madera, ahora todo está casi desértico).

El palacio real es muy curioso con sus 108 habitaciones y una gran terraza a la que se nos ha permitido pasar por permiso especial del príncipe Jigme, desde donde se controla todo el pueblo y tiene maravillosas vistas.
También hemos visitado el museo de las hierbas medicinales, muy interesante, y hemos aprendido que Lo  significa los habitantes de y Mantang, tierra de hierbas.  Y hemos tomado al terminar en la casa de los guardianes del museo un Realty tea, que consistía en uno de esos “maravillosos”, y famosos por aquí , tés con sal… uf me ha costado bebérmelo temiendo todo el rato a la señora que amenazaba tetera en mano con rellenármelo cada 5 minutos.

Hemos acabado la mañana en la plaza al sol, entre las señoras que hacen hilo sentadas en sus pieles y los niños que ríen tras sus mofletes redondos y sonrojados… las señoras curiosas me han investigado a ver cuantos pantalones llevaba puestos, parece que me han ganado pues alguna de ellas llevaba tres más el faldón y yo tan solo llevo dos, a falta de más….

Mañana cogeremos unos caballos para recorrer los pueblos que nos faltan del norte y unas cuevas y poder volver en el día… dice Wangyal que “no problema” …yo no sé, a ver que tal se nos dá el galope en estos pequeños y peludos caballitos tibetanos, he de admitir que no las tengo todas conmigo… pero como vamos de  aventureros…
Namaste desde las alturas! Subaratry (buenas noches!)


                                                                                                                    

Graciela

 
         
 

 
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DÍA 14

¡A caballo!

 

 
         
 

Despertamos otra mañana más en la capital de Mustang con un tiempo soleado y sin viento… muy raro que ocurra en esta época por lo que estamos muy contentos. Tras desayunar decidimos ir a caballo al área de Chosar( Chhoser) en donde hemos estado localizando en  el monasterio de Garphu, que no me ha llamado mucho la atención, Otra cosa es el que hemos visto hoy también, en Nyphu, un monasterio excavado en la roca, ¡ era una gran cueva!

Me ha gustado muchísimo porque era la primera vez que veía un monasterio-cueva. Tras ver este monasterio hemos ido a ver las cuevas de Chong, que no están muy lejos de Nyphu ( nos han llevado tres niños-monjes, los que nos han enseñado el monasterio-cueva) excavadas en una pared y que tienen unas maravillosas vistas.

Dicho todo lo referido a “monumentos” os contaré que para mí ha sido el mejor día de todos (no el más impresionante) porque ha hecho un día increíble y por haber ido montado a caballo a todos estos lugares… adoro montar

 Además nos hemos ahorrado un día de caminata y lo hemos podido hacer todo en el mismo día. Qué decir del paseo, pues nada más que ha sido alucinante por los paisajes que algunas veces parecían decorados ¡ trataremos de mandaros fotos! Y por ir a veces a galope, experiencia que cada vez que la hago me gusta más, aunque sea en estos caballitos tibetanos.

De vuelta en Lo-Mantang, ya tarde, hemos comido a las 16:00 horas ( imaginad el hambre que teníamos desde las 08:00). Comimos y nos duchamos después de 4 días sin poder hacerlo para poder oler de nuevo bien, algo ya necesario.

Como hacía bueno, ¡ Íncreíble! Hemos tomado el sol en el hotel hasta que se ha puesto pero nosotros lo hemos perseguido yéndonos primero a la plaza ( donde está el Internet “carero”) y posteriormente como hemos visto que se nos iba de allí marchamos hacia la calle principal ( donde está el hotel) para aprovechar algunos rayitos más. Cuando se ha ido el sol hemos vuelto al hotel  a relajarnos ( poco tiempo) y a trabajar en el proyecto degustando dos chocolates calientes.

PD: A ver si tenemos suerte y sigue haciendo bueno. Gran experiencia pero dura.

                                                                               

Derek

 

Hoy a sido unos de esos días que sabes que siempre recordaras. Hemos cabalgado por las montañas en uno de esos caballitos tibetanos al compás de sus campanillas…una pasada, me siento afortunada. A las 8 de la mañana los caballos estaban ensillados y el sol brillando, así que poníamos rumbo a Chosar, hacia el norte de Mustang, en dirección Tíbet…Un mar de montañas se abría ante nuestro trote y otra vez me parecía estar dentro de un decorado. Cruzando un río ancho, sin saber cuánto de profundo se hundía el caballo y si saber si me hundiría yo también, he temido más por mi cámara que por mi misma.

Llegamos poco a poco a un paisaje de peñascos rojos, detrás justo de estas montañas ya está el Tíbet. La primera parada ha sido el monasterio de Garphu, y un poquito mas adelante hemos parado en otro mas grande , el monasterio de Nyphu, Nos han recibido tres pequeños monjecitos conjuntados de rojo hasta el mas mínimo detalle, el mas mayor no debía tener mas de 11 años, “the three little monks”, parecían un grupo de rap con su pose de hombrecillos mayores pero dejando escapar su inocencia de niño dejándose llevar con el juego del aro y el palo…

Les hemos hecho una entrevistilla graciosa y más tarde los he grabado leyendo  mantras en la sala de meditación, muy bonito. El monasterio es precioso, y tiene una gran escuela monástica. Esta medio construido en una cueva y desde la terraza se ven vistas increíbles de un inmenso horizonte lleno de montañas…

Un paseíto mas allá hemos visitado la gran cueva del peñasco rojo y Wangyal y yo nos la hemos recorrido enterita, sus cinco pisos y recovecos enanos,  una especie de laberinto escarbado en la pared con miles de estancias pequeñas y oscuras con ventanas al vacío…una pasada de bonito.

Para rematar el intenso día, ya de vuelta al vaivén del caballito por el extraño paisaje que me volvía a recordar a la falla del Bandiagara en el país Dogón y a sus hombrecillos rojos, desde una casa nos saludan y gritan “namaste tea?”, y por su puesto que si, son las paradas que mas molan. Al bajar del caballo ya percibía yo algo raro, una musiquilla sonaba de fondo y por acá no hay muchas radios…. y cual es nuestra sorpresa que nos encontramos un gran ajetreo entrando en el patio de la casa, se percibe que algo está ocurriendo, me empujan caras sonrientes a un cuarto lleno de gente cantando al unísono esa musiquilla extraña, bonita, envolvente…Todos cantan “om mane padme om…om mane padme om…”

Nos invitan a sentarnos entre ellos, en la estancia tan solo se canta y se sirven té y pastas sin parar…y sin darnos cuenta estamos inmersos en una especie de burbuja muy mágica, en una especie de trance, con una luz extraña, mucha gente, humo de incienso y velitas encendidas…increíble. Es una bonita celebración que por lo que nos cuenta Wangyal en bajito tiene lugar tan solo dos veces al año, se reúne todo el pueblo a meditar y orar, y a tomar el té todos juntos…Que suerte, una de esas dos veces al año da la casualidad de que pasamos por ahí en medio de las montañas a caballo por en medio de la nada…que suerte!

Yo estaba tan maravillada y me dejo llevar a veces tan rápido que inmersa en esa especie de trance del que era difícil salir, me veo juntando las manos a modo de cuenco y un hombre me vierte un agua espesa y amarilla, agua bendita que según he visto a los que iban antes que yo, beben un poco y el resto se lo derraman por la cabeza…y yo, pues, que voy a hacer…copio y bebo y un sabor extraño me recorre la garganta y la frente se me refresca y me siento bien… Wangyal dice que es como una especie de comunión budista…me ha encantado, y sobretodo me ha gustado como nos han acogido y hecho formar parte de la celebración todo sonrisas y normalidad…muy lindo, me ha gustado mucho, bonita experiencia de éstas que sientes auténticas ….”om mane padme om…”                                                                                                                     

Graciela

 
         
 

 
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Día 15:

YAKS Y NÓMADAS

 
         
 

Nos levantamos muy temprano un día más en Lo-Manthang ( 6:00 de la mañana) para poder salir en busca de los yak y de los nómadas. La excursión la hicimos a caballo porque andando era una locura debido a la distancia y a lo empinado del camino.  Hemos ascendido por riscos montañosos nevados y a gran altura. Si los caballos nos han dado algún susto cuando parecía que se resbalaban,  no me quiero ni imaginar si lo llegamos a hacer andando. Tras cabalgar más de dos horas por paisajes montañosos muy bellos y complicados hemos encontrado a los yaks. Bajamos del caballo, subimos una cuesta “empinadilla” y sí señores/as estamos rodeados de este precioso y enorme animal … y nos fotografiamos con ellos, ¡ qué sí, tranquilos que hay fotos de los yaks  solos!  En medio de ese paisaje donde tras las montañas que se despliegan hasta donde nos alcanza la vista está el Dolpo, una región de las fuertes de Trekking, y uno de los lugares donde todavía vive el leopardo de las nieves.

Después de estar y corretear entre  estos animales tan peculiares bajamos hacia el campamento nómada formado por 9 tiendas. Entramos en una de ellas, vigilada por un perro atado que no paraba de ladrarme y que hacía que no estuviera del todo seguro, y en ella tomamos dos tipos de té, uno el tradicional té con sal y mantequilla y el otro un té negro. Os aconsejo que nunca probéis el de mantequilla y sí el negro o el milk tea.

En la tienda grabamos y fotografiamos lo vida en su interior. Grabamos un vídeo en el que una mujer nómada está moliendo centeno junto al fuego de la estufa. Recorremos el campamento y justo cuando íbamos a iniciar el camino de vuelta caemos en que nos hemos  olvidado una cantimplora en la tienda en la que habíamos estado - la segunda de las nueve que había. Me ofrezco voluntario a ir a por ella y la verdad es que luego casi me arrepiento porque reconozco que al ir a por ella subiendo un poco, andar me costaba mucho más de lo normal debido a la altitud por encima de los 4.000 metros, pero luego la vuelta, al ser más bien bajada, ha sido sencilla.

Subimos a  los caballos y tras ir al paso durante la mayoría del trayecto porque el camino lo pedía, hemos trotado y galopado rumbo de nuevo hacia la capital del Reino perdido. Al llegar, vamos directos a Internet para mandar los diarios actualizados y aprovechar para mandarle un mail a mi novia porque la echo mucho de menos.

Comemos y me relajo en el cuarto, pero tras un rato oyendo un poco de música pienso que quiero y necesito llamarla, además es la última oportunidad antes de ir a otros pueblos donde ya no podré hacerlo. Vuelvo al cuarto tras hablar con ella, me relajo otro poquito más y cuando llega mi compañera Graciela nos bajamos a trabajar en nuestro precioso proyecto.

PD: Mañana nos marchamos de la ciudad de las águilas ( he visto siete ) y los preciosos templos.


 
Derek.

 

 

…”Última jornada en Lo Mantang”…

A las 6 vuelve a sonar el despertador, cuesta salir del saco y de las tres mantas que me aplastan cada noche y volver a ser presa del frío, mi peor y único enemigo en este Reino, gran guerrero con el que llevo peleando día tras día desde que estamos entre estas mágicas montañas…

Volvíamos a ensillar los caballos y como tres jinetes madrugadores nos abandonábamos de nuevo en el mar de montañas que hay mas allá de la capital en dirección al Tíbet..me gustan estos caballitos, nada que ver en los que solía montar de pequeña…Son pequeños y peludos y la montura es de madera cubierta con mantas a rayas de colores, cada uno lleva una bonita campana alrededor del cuello y emite una bonita melodía cuando se junta con los tonos de las de los demás… Llevan las crines trenzadas con lazos o trozos de banderas de oración de colores fuertes y la cola cuidadosamente anudada en dos trenzas unidas por un colorido lazo.

Yo, al revés que cuando vamos andando, ahora voy la última… creo que mi caballo es el más viejo y yo la más prudente, prefiero ir despacito haciendo mis fotos y agarrando bien mi cámara y tener cuidado de no abrirme la cabeza a 4.000 m de altura en medio de la nada… Hoy nos dirigimos a ver a los nómadas y a sus yak en sus praderas, así que voy con la sonrisa puesta pues llevo desde que empezamos a ascender preguntándome  donde se hayan y si acabaríamos viéndolos  y ahora, por fin, parece que vamos en su busca. Me interesa mucho ver como vive esta gente en medio de las montañas, ver como se las apañan, ver los yak de verdad (por ahora lo que llevamos viendo es un cruce de yak y vaca llamado dzo que son mas pequeños y menos peludos) y sobretodo ver esas tiendas de pelo de yak y con estufa dentro donde habitan los pastores nómadas, esa especie de yurtas que me recuerdan algo especial…

El camino es precioso… ¡hemos saltado de nuevo dentro del sueño, dentro de un precioso decorado…como estar dentro de un cuadro!  Vamos dejando Lo Mantang a nuestras espaldas y nos sumergimos en mil colinas arriba y abajo mirando hacia el Dolpo, hacia la meseta Tibetana. La verdad que el trote inglés que tan bien aprendí de pequeña no me sirve para no dejarme los riñones encima de este pequeño caballito tibetano cuyo trote es nervioso y descontrolado…a pesar de eso voy encantada cabalgando por los Himalayas alcanzando horizontes y horizontes, realmente estoy disfrutando de moverme a caballo como la gente local… Derek está más que encantado, está feliz y galopa a ratos por delante con Wangyal.

De pronto a lo lejos, ou ou ou…como indios americanos que avistan nuevos poblados, vemos un asentamiento de tiendas, los hemos encontrado!... tiendas como yurtas pero mas cuadradas, y más arriba en la ladera de la montaña un gran rebaño de yaks… Hacia allá nos dirigimos a ver y fotografiar de cerca, a vivir este encuentro un poco…y así nos vemos en fila india montados a caballo por un risco, caída al vacío a nuestra izquierda y caída un poco mas moderada a la nieve helada a nuestra derecha, sabiendo que nuestra vida peligra y confiando de entero mi vida al equilibrio y la fe en un animalito que apenas conozco y monto sólo hace un par de días..  avanzamos…”yo no miro para abajo”, dice Derek. Yo si miro, y me cago más, pero como dicen estos budistas, para confiar en la vida hay que hacer las paces con la muerte.

Por fin nos encontramos en una pradera llena de yaks con un montón de picos y montañas de fondo…me sumerjo en el rebaño a hacer fotos de estos peludos e imponentes animales. Después bajamos al asentamiento a ver si hay suerte y una de estas familias nómadas nos invita a un té al calor de su morada. En la segunda tienda nos lanzan un namaste y nos invitan a pasar, creo que curiosos nosotros y también ellos…intercambio. Pasamos a la tienda, en la entrada ladra un gran mastín, menos mal que esta atado porque tiene una boca enorme…Por acá estos grandes mastines se utilizan como protección … los vemos en cada monasterio… y en cada una de estas tiendas también vemos uno.. por el día están atados y por las noches los sueltan para que hagan de centinelas.

De los vientos de la tienda, secando al sol cuelgan tripas, algo de carne y un par de carneritos despellejados.. Al pasar al interior lo que más me impresiona es la luz que se entra tamizada por los agujeritos de la lona de lana de yak y la que entra por la apertura del techo, también me impresiona que hace un calor de hogar como no he sentido en ninguna casa de por aquí, una estufa pequeña caldea toda la estancia y calienta teteras y cacerolas, una señora muele grano con un molino de piedra que hace girar en el suelo y fabrica una harina fina (lo hace con grano de cebada y centeno, es la base de su dieta, se llama Tsampa) el sonido es envolvente y su cara redonda y sonriente..

Otra señora y un niño desconfiado nos miran curiosos y en seguida tengo en mi mano el temido té de sal y mantequilla, lo apuro a tragos largos para que pase rápido y vigilo mi taza porque aquí tienen la manía hospitalaria de rellenártela de nuevo en cuanto  has conseguido beber un poco. Qué gente mas tranquila, qué saber estar y qué mirada llena de calma.. me han encantado. Hemos podido hacer una mini entrevista a la que se han prestado con mucha risa y nos explican un poco su modo de vida, las mujeres se quedan a cuidar y trabajar el hogar y los hombres salen fuera a pastorear el ganado… viven como han vivido generación tras generación. Que buen rato.

Por la tarde me he ido a pasear por Lo Manthang y he acabado sentada en la plaza al sol de la tarde charlando con un brasileño de mediana edad, un viajero solitario y hemos sostenido una charla agradable y luego me he quedado con las señoras que hacen hilo y giran sus molinillos de oración y he tirado las últimas fotos en este pueblo colorido lleno de gente muy amable y amistosa, he de decir que me han resultado mucho mas accesibles aquí en la capital que en los otros pueblos donde a veces se empeñan en ignorarte y si “no Money” “no foto”…y yo como regla de oro nunca pago por una foto, aquí he podido hacer fotos y enrollarme con la gente de manera natural, un gustazo que suelo disfrutar mucho.

 

Graciela

 
         
 

 
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Día 16:

Adiós a Lo Manthang

 
         
 

Última mañana en nuestro hotel, la verdad que una pena porque empezaba a acomodarme y más o menos a sentirme como en casa. Se acabaron las noches deliciosas metido en esa cama maravillosa y cubierto de mi saco y mantas para superar las noches frías de la capital. También se nos va a acabar la conexión a Internet para poder contactar con nuestras familias y seres queridos. 

No veremos más a esta gente tan amable, estos monasterios en donde te sentías vigilado por las estatuas o los mastines, el Palacio del Rey donde hemos podido pasar gracias al príncipe del Mustang,… Hoy, tras dos días a caballo, hemos vuelto a caminar  de nuevo con mi mochila reflectante naranja… costándome de nuevo adaptarme a esta altitud. Aunque la verdad con el día que hemos tenido hoy, con el sol que nos ha acompañado casi hasta las 6 de la tarde, algo sorprendente después del frío que hemos pasado… parece que la primavera va a comenzar.

Nos hemos levantado pronto ya que el camino de hoy iba a durar más cinco horas y media hasta nuestro siguiente destino: Yara, pueblo construido en adobe y dividido en dos ( parte de abajo y parte de arriba donde nos hospedamos), con algún chorten, un pequeño colegio local y una tea house en el que permiten tiendas de campaña ( es la única que hay ).

Al principio de la caminata hemos recorrido un camino peligroso en donde nos hemos enfrentado a bajadas con pendiente no muy recomendable en donde me he llegado a caer hasta tres veces pero afortunadamente estoy bien y no me ha ocurrido nada… podré seguir escribiendo estos diarios. Tras sortear estos caminos hemos llegado a Dri (Dhi) después de caminar 4 horas y en éste pueblecito hemos parado a comer en una casa ( Hira Camp), en donde han tardado mucho en cocinarnos, no había mucha oferta y la comida la verdad, no es que fuera una maravilla. Dri es pequeño y justo enfrente de él, al otro lado del río,  se encuentra otro pueblo Sunchar,  a cinco minutos, con caballos y vacas como en otros pueblos pero con un centro médico, que no hay en casi ninguno.

Ambos pueblos están junto al Kali Gandaki, el río que tanto cita Peissel, el  río que da vida a los pueblos de Mustang

Tras parar a comer en Dri hemos caminado siguiendo al Kali a través de un cañón y, la verdad, que el paseo es alucinante y muy recomendable. Luego nos hemos   desviado por un sendero cuesta arriba que nos llevaría a coger la desviación a Yara, donde nos encontramos y desde donde, queridos lectoras/es os escribo. La verdad que este pueblo es parada obligatoria antes del Lori Gompa. No ofrece mucha vida y el hotel es bueno.. el que hay y por lo tanto tendremos que aceptarlo y esperemos que valga la pena mañana la excursión al monasterio de  Lori.

Hasta mañana.                                                                                 

Derek

 

Esta mañana dejábamos, a nuestras espaldas y en nuestra memoria, la capital de Mustang, la capital del reino. Partíamos con un día soleado en gran compañía pues un francés y sus tres porteadores van en la misma dirección que nosotros y hemos decidido compartir camino. En total éramos un grupo de nueve personas, todos hombres excepto yo. He de decir que me siento fuerte y no me quedo nunca atrás y que tanto hombre junto me harta a veces.

Hoy me parece que llegó la primavera y ha hecho un día espectacular, de echo puedo decir que el sol calentaba. A 4.000 metros se está mucho mas cerca de él, así que el buen animo se notaba en el ambiente y todos estábamos contentos, ¡Gran astro que calienta cuerpo y alma! El camino ha sido precioso por estrecho senderos atravesando montañas y mas montañas, las águilas sobrevolaban nuestro camino y avanzando y retrocediendo recorren lo que nosotros tardamos horas, ¡Quien tuviera alas!

Nos dirigimos, a los distritos orientales y meridionales del reino, por una zona situada  a las orillas del Kali Gandaki y sus pueblitos se hayan situados entre profundos cañones. Otra vez estamos envueltos en increíble paisajes… entre paredes altas y silenciosas … avistamos el primer pueblo Dri que se haya a las orillas del Kali, una gran extensión de huertas súper ordenadas. Se avista desde lo alto y descendemos una gran cuesta hasta el pueblo. Llegamos a una casa de comida local, me dejan a cargo de una niñita de apenas unos meses para que la tenga al sol que entra a través de la ventana y reciba su energía …me recuerda a Noam, mi sobrino al que tanto echo de menos y mi alma de tita grachi se pone a flor de piel, tengo ganas de achucharlo. Tras comer, nosotros, cómo no, chowmein, espaguetis chinos con verdura que se esta convirtiendo en la base de nuestra dieta y los locales, cómo no, dal bhat, arroz con una salsa picante. Nos ponemos en marcha de nuevo con el sol de la tarde rumbo a Yara, nuestro destino final del día.

Cruzamos un río que resplandece con el sol y me regala una imagen preciosa de mujeres que lavan y niños que juegan con el agua. La temperatura sigue siendo calida y el ánimo de los caminantes mejor que bueno, reímos y caminamos disfrutando por el lecho del Kali Gandaki y así nos vamos sumergiendo poco a poco de nuevo en profundas gargantas… Cañones donde habita el silencio, la calma y donde se ven excavadas cuevas de no se sabe cuánto tiempo atrás, y de las que no se sabe  ni quien las hizo.
Camino mirando al suelo y de pronto me acuerdo, saligrams! Y un rato después encuentro una redonda piedra negra que me emociona como si fuese un tesoro. Según he leído, hace millones de años todo este fondo por donde vamos caminando, el Kali Gandaki, era un gran océano, este es lo que explica la presencia de  tantas piedras con fósiles,  piedras negras que dentro guardan una forma de espiral de caracol, los saligrams. Así que yo contenta con mi piedra negra y mágica en la mano sigo caminando por entre cañones, bajo la impresionante luz del atardecer y alcanzamos nuestro destino, Yara, un pueblecito pequeño de adobe y lleno de pastores guardando sus rebaños..el sol sigue brillando.

El pueblo se levanta entre dos grandes contrafuertes de piedra y después de un cubo de agua tibia que me apaña una especie de ducha tomo un té al sol contemplando el atardecer…me fumo mi primer cigarrito desde hace 14 días pues la altura creo que ahora me permite ese placer y mientras, veo a lo lejos recogerse el sol detrás de un gran pico triangular. Una mole piramidal que ofrece una bonita vista ante mis ojos…ante tanta belleza me siento afortunada, me siento feliz y llena de paz y libertad. Creo que se avecinan días primaverales y yo soy mas feliz cuando el sol calienta ….
                                                                                                                    
Graciela.

 
         
 

 
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Día 17:

Visita a LORI GOMPA

 
         
 

Marchamos de Yara en un día primaveral, el mejor de todos hasta hoy, por el lecho del Kali Gandaki. Me siento observado desde algunas cuevas mientras caminamos tranquilos por el cañón en cuyo centro se encuentra el río. Este camino ha sido el fin de mi bastón de trekking ( ahora utilizo el de Graciela con su permiso) y, tras dos horas de “caminata” hemos llegado al Monasterio de Lori Gompa.

Está excavado en la roca a 4005 metros de altitud. Se divide en dos, el monasterio de la roca que acabo de citaros (el original) y el que está más abajo cerca del Kali a 3.800 metros, mucho más reciente. Lori Gompa pertenece a la Secta budista del Dragón nacida en Bhután y es aquí donde hace cientos de años un Rey de los Loba se casó con una Princesa bhutanesa. Aquí he encontrado uno de los más grandes y más bellos chortens que haya visto en este viaje, o mejor dicho, que jamás haya visto. El color rojizo que caracteriza a los monasterios lo diferencia de las cuevas cercanas a él y desde se divisan unas preciosas vistas. Peissel ya lo dijo, desde aquí se puede ver el Dhaulagiri, con sus más de 8000 metros, junto con el Annapurna la puerta de entrada, a en Mustang, a trevés de un cañon que abre el Himalaya. Yo que afortunadamente he tenido el placer de estar en Lori Gompa a 4005 metros puedo deciros que es cierto, que se ve y que es impresionante. Si alguno de vosotros tiene la oportunidad  y el placer de contemplarlo alguna vez, tanto monasterio como montaña, yo creo que jamás lo olvidará.

En el monasterio hemos hecho una entrevista a Sonam Yeshi Gurung, maestro del monastic school, en donde nos ha hablado de su ciudad Tangye y de todo lo relacionado con el monasterio ( muy interesante). También nos ha dado de comer, una sopa de “noodles” un poco “picantona”.

A la vuelta hemos caminado más fácilmente por la montaña siguiendo al río, no ya por el lecho, con previa parada en el pueblo de Ghara para degustar un té con galletas y probar la Mustang Cola ( mucho más dulce). Durante todo el camino y durante el tiempo que he estado contemplando el Dhaulagiri, me he sentido vigilado por esta gigantesca montaña. Ahora mismo ya estamos de vuelta en Yara.  Estoy tomando el sol hasta las seis que se marcha y es la hora en que nos ponemos a trabajar con el ordenador. Trabajando nos traen la cena, y al terminar yo pienso en echar una partida de dados con el viajero francés con el que hemos coincidido en ruta, sus acompañantes nepalíes, Wangyal, nuestro guía, y Graciela …  pero no va a poder ser porque hay bailes populares preparados por unas mujeres.

He de deciros, y ya lo siento, que lo de los bailes no ha sido interesante y que hasta Graciela se ha escapado a fumar y contemplar las estrellas. Bueno,  hubo un momento en que tuve que salir a bailar y al menos pude integrarme un poco más pero en general ha sido un poco “ rollo”. Después de poco más de una hora de aburrimiento nos vamos a dormir para descansar y poder marchar mañana hacia Tsarang.

                                                         

Derek

 

Acá estoy, sentada sobre una piel de oveja en el porche de la tea house mirando el horizonte y disfrutando de los últimos rayitos del sol del atardecer. Suenan los rebaños que se recogen y las voces lejanas de los niños que juegan y las cabras… es lo único que rompe el silencio.

Hemos estado todo el día de nuevo caminando por las gargantas y lecho del Kali hasta llegar a Lori Gompa, uno de los monasterios mas bonitos y singulares de todo Mustang. Después de tres horas en ruta, hemos avistado, excavado en la pared, un precioso monasterio. Todo rodeado de cuevas en medio de una de las grandes paredes del cañón. Es un pequeño laberinto de cuevas, como una gran colmena y en dentro de ellas se hayan pequeños templitos. A l atravesar la pesada puerta de madera de uno de ellos nos hemos adentrado en una cueva que guarda el chorten mas especial de tantos que he visto por aquí, todo adornado con frescos delicadamente pintados. Un ventanuco dejaba entrar un haz de luz que iluminaba toda la estancia como si fuese irreal.

Todos nos hemos quedado medio mudos, como contemplando un tesoro, admirando el precioso chorten de cientos de años de antigüedad. La cúpula de la gruta también está pintada con hermosos frescos de flores de loto, pequeños mandalas y estampas de dioses, y hay un gran mantra escrito en la pared “om mane padme om”, una preciosidad. Hemos dado una vueltas todos juntos alrededor del chorten y hemos salido en silencio.

Aprovecho para explicar lo que es un Chorten o una Stupa, pues hemos visto cientos en este viaje por todos lados. Es un monumento funerario, que según la tradición deriva de la tumba de Buda. Sobre una base cuadrada de color rojo (que representa la tierra) se alza un gran hemisferio blanco (agua) con algo semejante a una aguja (fuego) coronado por una media luna (aire) y un disco solar (espacio). Este tipo de edificaciones guarda los accesos, entradas de los pueblos y aldeas en todo el Himalaya. Las estupas de mayor tamaño pueden albergar un recinto decorado con mandalas y pinturas iconográficas. Muchos se alzan en honor a un difunto, en muchos de ellos se guardan sus cenizas. Los hay grandes, pequeños, aislados, en los pueblos, en el camino, en los monasterios…

El hombre que guarda todo el Lori Gompa, vive en el monasterio de un poco más abajo, el más reciente. Es profesor de la escuela monástica (seminario) y vive con sus dos únicos alumnos y con su hijo pequeño. Se ha prestado, muy  halagado a que le hiciéramos una pequeña entrevista y nos ha contado cosas muy interesantes acerca de este rincón perdido y tranquilo. Su calma y su mirada dulce dominaban la atmósfera, en una estancia caldeada por una pequeña estufa y en la que entraban dos haces de luz por las ventanas del techo. La vuelta la hemos hecho pasando por Gara, otro bonito pueblo de adobe que hemos dejado atrás siguiendo el camino todo teñido de marrones jaspeados y de miles de montañas.

A la noche suben hasta aquí todas las mujeres del pueblo y algunos hombres, quieren cantar. Durante un rato ha sido emotivo, todas las  mujeres en fila con su trajes iguales. Aquí van vestidas siempre todas con el traje típico, una túnica cruzada delante, y un mandil de rayas de colores que hacen ellas con lana pura (las mantas a rayas que usamos las montañeras) que se colocan alrededor de los riñones anudado con un cinturón también de rayas, sus adornos turquesas y sus trenzas largas negro azabache. Muy tímidas, cantando canciones antiguas y sin parar de reír, haciendo ruidos con bocas y pies. Después han tomado su turno los hombres, que son mas rudos y hacían salir a bailar a todo el mundo, a mi, he de ser sincera, ya se me estaba haciendo larga la fiesta y he aprovechado un momento de caos, todos bailando, para irme fuera, a la oscuridad total, a contemplar la inmensidad de un cielo llenito de estrellas que brillaban hasta en el horizonte, me he sentido pequeñita y una vez más, feliz… subaratry!


                                                                                                                    
Graciela.

 
         
 

 
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Día 18:

De nuevo en Tsarang

 
         
 

La ruta de hoy parte de Yara ( pueblo de parada obligatoria en el camino a Lori Gompa) hasta Tsarang. Salimos pronto dejando atrás uno de los más bellos monasterios en los que jamás he estado: “ LORI GOMPA”, un lugar que me ha cautivado y que, insisto,  si alguna vez alguno tenéis el placer de visitarlo, estoy seguro de que quedará cautivado y fascinado como yo.

Caminamos y caminamos junto al Kali Gandaki y de nuevo como otros días me siento observado por el cañón rojizo. Proseguimos la marcha hasta llegar a una parada donde solamente ves una tienda de campaña:  es parada de tractores y camiones ( tea stop) que en esta época de poca agua en el río, se dejan ver por el camino del Kali. Probablemente un día tomemos una de las dos opciones y nuestra piernas lo agradecerán. En la parada, da la casualidad de que nos reencontramos con Patrick, un francés muy simpático que viaja solo, acompañado por su guía y dos porteadores. Hoy bajaban en tractor hasta Jomsom y la verdad es que fue una pena el decirnos ya adiós para siempre porque habíamos medio convivido en Lo-Mantang y al llegar a Yara parecíamos de la familia… y eso que nos doblaba la edad pero le habíamos cogido cariño y personalmente me ha dado pena la despedida.

Comenzamos de nuevo a andar, mejor dicho, a subir, a trepar, por  una gran ladera muy empinada de una montaña ( no había caminos ni senderos) donde me he resbalado y he caído dos veces, pero tranquilos, sin daño alguno. La verdad es que la subida me ha costado mucho… pero lo he conseguido y puedo contároslo ahora.

Reventado y ante mi sorpresa, cuando disfrutaba de la satisfacción por haber podido haber alcanzar la “cima, justo allí se encontraba nuestro destino de hoy, Tsarang desde donde ahora mismo os escribo. En esta ciudad nos hemos hospedado en el mismo hotel que la otra vez, nos hemos duchado con agua fresquita, porque después de unos días tan soleados y lo duro del camino nuestros cuerpos lo pedían. Descubrimos que este hotel tiene terraza ( la primera vez ni nos dimos cuenta porque el frío que hacía era …inhumano) donde ahora mismo tomo un chocolate caliente escribiendo el diario.

Hoy hemos entrado en el Palacio ( la primera vez no pudimos entrar), situado en una pequeña colina enfrente del monasterio y en donde hemos visto y nos han recordado la historia de la mano, … por si  no lo recordáis … al constructor de este palacio y del monasterio le cortaron una mano para que no pudiera volver a hacer nada igual. Yo destacaría la figura de la estatua de Ame Pal, el fundador del reino, algunos objetos como armas, una máscara con armadura ( parecía un muñeco) o el cofre rojizo pintado con dos esqueletos, que solamente se abre para el Tiji Festival, que este año se celebrará el 17, el 18 y el 19 de Mayo.

Ahora a trabajar como los demás días en el proyecto y mañana bajaremos en tractor ( si encontramos uno ) hasta Chuksang, así que lectores/as mañana os cuento mi experiencia en este “medio de locomoción”.

 

                                                         

Derek

 

La primavera avanza y el sol sigue radiante haciéndome olvidar el frío extremo que hemos pasado tan solo unos días atrás.
Parece que la vida ha brotado de nuevo entre estas mágicas montañas llenas de dioses, todo está lleno de color, por fin hay mucha más vida por allá donde pasamos.
Se ve a la gente mas contenta y mucho mas activa trabajando en los campos, lavando en los ríos y  charlando en las calles. Como he podido leer, la existencia de los lobas (los habitantes de Lo, Mustang en tibetano) está dividida en tres actividades. En primavera todos trabajan los campos, aran y siembran. En verano muchos abandonan pueblos y ciudades para vivir en tiendas junto a los espacios verdes, donde pacen sus caballos, mulas, burros y cabras. En invierno, cuando hace demasiado frío para trabajar el suelo y apacentar el ganado, estos habitantes, excepto las mujeres y los viejos, salen a comerciar con sus animales viajando hacia lugares alejados del Tíbet y del Nepal.
A la entrada de Tsarang hemos visto un colorido grupo de mujeres recolectando una especie de raíz de patata, dicen que la cuecen y la echan en los guisos.
Hoy de vuelta a Tsarang me he empeñado en entrar por la puerta principal, para ver y fotografiar un gran y colorido Chorten, el mismo que fotografío nuestro amigo Peissel unos 60 años atrás.
Hemos visitado el Royal Palace, muy bonito y muy antiguo, en el guardan orgullosos una mano negruzca y rara, que dicen que es la del arquitecto que lo construyó y que el rey se la cortó para que no hiciera obra igual en todo el reino. Tremenda y oscura historia que ya vivió Derek unas jornadas atrás donde guardaban otra mano cortada de una mujer en un monasterio donde no me dejaron entrar por eso, por ser mujer. No creí lo que me contaba mi compi, ahora te creo…en realidad últimamente me estoy empezando a creer muchas cosas…

Otra vez en Tsarang, iniciado el descenso, caminando hacia abajo, caminando en cierta manera hacia casa…     

 


                                                                                                                    
Graciela.

 
         
 

 
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Día 19:

“Surcando el Kali Gandaki en tractor”

 
         
 

Abrimos los ojos en Tsarang muy temprano,  porque los del cuarto de al lado son tan “amables” que hablan en voz muy alta. Consigo dormir un poquillo más y cuando casi va a sonar el despertador vuelvo a despertar; me levanto y veo a Graciela levantada en la terraza del hotel. ¡Ah!, No os lo había comentado,  nuestro cuarto daba a la terraza y desde la misma teníamos magníficas vistas. Nos saludamos (como cada mañana), buenos días, lo típico (es bueno mantener entre colegas las formas) y desayunamos pensando en sí hoy finalmente podremos bajar en tractor hasta Chuksang ( por si las moscas hacemos los equipajes). Os preguntaréis, por qué intentar coger un tractor y no seguir andando. La razón es sencilla, si bajamos andando volveríamos a pasar por los mismos pueblos que recorrimos al principio del viaje y así tendremos más días de localización en Kagbeni, Muktinah o Jomsom.

Tenemos la inmensa suerte de que estando en la terraza pensando sí nos iríamos o no, nos avisan de que sí,  que hoy pasará un tractor ( nos lo dice “Sapito”, uno de nuestros porteadores) y la verdad que poder ir hasta Chuksang en tractor nos hace muy felices.

Pasado un buen tiempo de espera nos disponemos a coger el tractor cerca de nuestro hotel (Maya´s Inn). La primera media hora en nuestro primer medio de locomoción  la hemos empleado bajando una cuesta infernal hasta el lecho del Kali Gandaki, donde hemos parado en torno a una hora, debido a que faltaba un pasajero. Ha sido divertido y sencillo y lo más importante sin muchos botes ( qué ingenuos al pensar que esto sería así todo el camino). Llega el pasajero que nos falta y nos ponemos en marcha y aquí empiezo yo a dudar si estoy viviendo un sueño ( más bien una pesadilla)  porque el tractor durante larga parte del camino va atravesando de un lado al otro del Kali, y muchas veces va por el río, y cuándo digo que va por el río no digo que vaya junto a él, no, sino que vamos dentro de él… experiencia única pero nada cómoda.

A pesar de los baches, las posturas incómodas, la fuerza empleada para poder sujetarnos bien y no caernos, de los tremendos vaivenes de la “ caja de sardinas”, en donde se encontraba mi compañera y el resto de pasajeros, y de que la experiencia ha sido dura y muy incómoda, pero creo que lo recordaré de por vida.

Yo, la verdad, no he viajado en el remolque, he ido encaramado a la cabina del tractor, junto al conductor, con otros cuatro ( a veces cinco), uno de ellos “Sapito” ( el pobre iba muy agarrado y con miedo). El viaje también  lo hemos hecho en tractor para saber si el equipo de rodaje puede utilizar este único medio de locomoción disponible … yo pienso que no porque son 4 horas con tremendos baches, de hecho va sobre las grandes piedras de lecho del río,  dolores en todo el cuerpo , agotados por la fuerza que hay que hacer para sujetarse y el riesgo que correrá el material. Además nadie nos garantiza que en otra época del año, el río baje con más agua y no sea posible. En muchos momento el agua prácticamente entraba en el remolque y eso que  estamos casi al final de la época seca.

Tras bajar durante horas por el cañón y surcando el Kali hemos llegado a Chuksang, donde nada más llegar me he bajado porque no aguantaba ni un segundo más hay arriba. Aparte de la incomodidad y habiendo podido disfrutar del sonido del río, del viento en las montañas  y del canto de los pájaros …. íbamos con una música infernal que me retumbaba en los oídos, así que me he bajado rápidamente, nada más llegar. Comemos tarde, nos tomamos un buen rato para recuperarnos de esta experiencia y más tarde …  a currar.

PD: Ha sido una sorpresa encontrar Chuksang verde, lleno de vida. Cuando nosotros vinimos por primera vez hacía mucho frío y no había casi vegetación ( y todo esto ha pasado en poco más de dos semanas)         

 

Derek

 

Hoy me he levantado pronto, a las 6 de la mañana ya tenia los ojos abiertos aunque habíamos quedado en no despertarnos hasta las 8…pero creo que se me ha cambiado el horario desde que estoy por aquí y he cambiado mi gusto por la noche para vivir al ritmo del sol, con las horas de luz, como hacen aquí, Antes de las 10 de la noche cada día estamos en la cama (casi nunca hay electricidad) y no me cuesta nada levantarme con el amanecer, además es mas bonito…se de algunos que estarían muy orgullosos de mí. Me he sentado a leer y a escribir en la terraza, viendo como el sol aparecía tras las altas montañas y poco a poco iba iluminando el pueblo dormido, poco a poco se ha ido despertando la vida en la aldea y mis compañeros también.

Después de desayunar solo nos quedaba mirar atentos un caminito que baja por la montaña desde Lo Mantang. Hoy esperamos un tractor que no se sabe a ciencia si vendrá, ni a qué hora llegará. Hemos decidido recorrer en un día en tractor lo que avanzaríamos en tres caminando. El camino andando es el mismo por el que ya subimos y pasaríamos por los mismos pueblos, no hay ruta alternativa, más que por el lecho del río, así que decidimos descansar un poco el cuerpo y avanzar en tractor, en el único vehiculo a motor que nos han dicho que va ruta abajo. Todavía nos quedan sitios que patear mas abajo y después de 15 días sin parar de caminar todo lo que sea ahorrarse cuestas arriba se agradece que no veas.

Cuando creíamos que hoy no iba a ser el día del tractor, aparece Manangui, uno de nuestros porteadores, con cara sonriente y nos dice “jam jam (vamos vamos), truck is coming”, Derek lanza al aire un “yeeees” de puro contento y nos apresuramos a ponernos en marcha para no quedarnos en tierra. Llegamos a la parada del bus, digo del tractor…y entre todo el revuelo, no pasa todos los días, vemos que en efecto, nuestro medio de transporte será un tractor con un remolque de hierro…si, este es el vehículo que nos transportará hasta Chuksang. Algunos se montan en la cabina del tractor con el conductor, entre ellos Derek…yo me aventuro a ser remolcada y me siento al ladito de una mujer local que me hace gracia, muy mayor pero con cara de niña. Nada más arrancar , con el primer bote casi salgo por los aires y he entendido de golpe el viaje tan movidito que nos esperaba… botes y mas botes, saltos y más saltos por un camino de rocas… de lo más todoterreno. La primera media hora del trayecto ha sido la mas dura de soportar sin duda, cuando te debates entre si aguantaras o no la dura prueba…vomitaré?, me quedara alguna vértebra en su sitio?... preguntas que no dejan de asaltarte. Con tanta pregunta no me estaba dando cuenta ni por donde íbamos, pero de pronto la cara de mi amiga local, su cara de auténtico susto me ha alarmado y he decidido mirar el camino…estábamos bajando un camino muy empinado. La caída libre detrás de cada curva hasta el  lecho del río podría ser de cientos de metros y  viendo la cara de esta mujer me he dado cuenta de la gravedad del asunto y todavía más cuando se ha aferrado a su rosario de oración y se ha puesto a pasar cuentas y a rezar mantras como una maquina… en cierto modo esos rezos sin pausa además de alarmarme por otra parte me calmaban, sabiendo que imploraba a algún dios de tantos que hay en estas montañas para que nos protegiera en el camino… así que … yo también… me he dicho para mis adentros y he entonado el único que me sé “om mane padme om”!!!

Cuando ha acabado este descenso de emociones fuertes, parecido a ir montado en una montaña rusa pero de la que no te puedes bajar, nos hemos aventurado por el lecho del Kali. Yo pensaba que ya todo iba a ser mas monótono y me iba a poder concentrar de lleno en posturas imposibles para que alguna vértebra sobreviviera …pero de pronto he visto que literalmente navegábamos por el agua, pero en tractor…nunca lo había probado, ni siquiera imaginado, pero funciona…Pues eso, que ha sido divertido durante unos 10 minutos, el resto de las cuatro horas ha sido intenso…Derek y yo nos mirábamos de lejos de vez en cuando pero no hacia falta decirnos nada…Se han repartido chicles y sonrisas por doquier entre todos los pasajeros, eso si. Y la señora se ha pasado el día agarrándose fuerte a mi rodilla y sonriéndome… sin hablar el mismo idioma nos hemos apoyado la una a la otra. He de decir que cuando ya me he acostumbrado lo he acabado disfrutando, siempre hay que disfrutar de las experiencias, El camino, cómo no, ha sido muy bonito, todo el tiempo entre las paredes del cañón…
Estamos en Chuksang de nuevo, mola llegar a un pueblo y ver caras conocidas. Ahora estoy sentada en una roca al sol de la tarde mientras Derek duerme las agujetas del tractor. Es impresionante ver como ha brotado la primavera, tan solo veinte días atrás cuando pasábamos por aquí no había ni una brizna de hierba ni una hoja en los árboles. Ahora todo se ha llenado de color y los campos relucen verdes ¡qué bonito ¡

Y nada que ya estamos descendiendo, cada vez hay más oxigeno y todo se hace mucho mas fácil, hasta el respirar…  

 

Graciela

 
 

 
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Día 20:

“Los cerezos ya están en flor”

 
         
 

Después de lo vivido ayer en el tractor-discoteca, (la verdad que nada divertido, al principio tiene su gracia pero 4 horas por el Kali, agarrado con todas tus fuerzas y dándote golpes,  la “ atracción” pierde toda la  gracia) nos levantamos en Chuksang en el mismo hotel y misma habitación de la última vez. Desayunamos, en este hotel la comida es muy rica, y marchamos hacia el pueblo cercano de Tetang, ligeros, sin mochilas, y hemos estado localizando en su monasterio, pequeño y con los característico pilares de madera, hemos visto fotos del Dalai Lama, montones de butter lamps ( lámparas de manteca) al pie de  los pilares y algo que me ha llamado muchísimo la atención a la entrada del templo: un zorro y unos leopardos de las nieves … disecados ( muy básicamente, piel rellena de paja) y ya dentro del templo una pelota con los colores de Italia, ¡ sí!, ¡lo reconozco! me encanta el fútbol.

Desde el monasterio de Tetang podemos observar unas cuevas pequeñas e inaccesibles y, por qué este pueblo es conocido  por su riqueza hortícola. Finalizada nuestra localización retornamos a Chuksang, donde volvemos a coger nuestro equipaje y nos ponemos en marcha, hacia Kagbeni.

Qué deciros del día de hoy … pues la verdad que ahora que estoy en Kagbeni me alegro de haber podido llegar. Hemos hecho un esfuerzo tremendo debido al fuerte viento y a la “gran experiencia” de cruzar el Kali Gandaki descalzos … qué dolor en las piernas por el frío del agua helada y por las piedras que se clavaban en los pies, y el río en algunos tramos precisamente despacio no iba. Hemos ido rezando por no caernos y por salvar la cámara y el ordenador … con  los pantalones totalmente remangados.

Resumiendo, ha sido duro, para empezar porque no me lo esperaba, segundo porque el agua estaba helada, tercero porque en alguna parte la corriente era muy fuerte y cuarto porque durante un rato me ha cambiado el humor porque no me había imaginado que pasaría por este trance.

Tras esta experiencia, acercándonos poco a poco  a Kagbeni se me ha ido quitando el mal humor, pero el viento soplaba y soplaba muy fuerte de frente hasta la misma llegada y hemos corrido a refugiarnos en el Hotel Annapurna, el hotel de Norbu (amigo de Larry), el protagonista masculino de una gran película, “ Katmandú, un espejo en el cielo”  ( mejor verla en versión original en inglés), que si aún no habéis visto os recomiendo. Una película preciosa que trata muy bien el tema de lo difícil que es la educación en un país como Nepal. En el hotel no está Norbu, una pena  no poder conocerle … tal vez mañana se posible, pero aunque no está nosotros nos hospedamos en su hotel y ¡qué maravilla! por primera vez en el Reino de Mustang tenemos nuestro propio cuarto de baño … con retrete, ducha, espejo y lavabo, todo un lujo para lo que venimos teniendo hasta ahora. Nos duchamos… ¡me afeito!, estoy un rato en Internet en el gran salón y luego trabajamos en el documental.

PD: No os recomiendo bañaros en el Kali Gandaki… al menos con tanto viento.

       

Derek

 

Comienzo el día con una rutina que me alegra el corazón, con los saludos. Cuantos cientos de namastes habré dejado en estas montañas durante estos días… cuantos namastes y miradas de respeto dirijo y recibo cada día. Hoy el primero ha sido a una niñita con coletas y una gran sonrisa. Ella  junta sus manitas y nos intercambiamos un namasteeeé , el suyo con una vocecita de pito. Más tarde me cruzo con una mariposa de un naranja intenso que revolotea a mi alrededor largo rato… ahora, sonriendo, siento que ya ha empezado el día, que puedo empezar las cuatro o cinco horas que como cada día nos tocará andar …

La primavera sigue brotando en todos sus sentidos, hasta dentro de mi, que me lleno de alegría ante tanta belleza y color…y sobretodo esta calorcete que me da la vida de nuevo. Todo se tiñe del color de rosa de los cerezos en flor y del verde intenso de los campos y sembrados que se disponen bien ordenados por terrazas… que lindo!
Hoy hemos llegado a Kagbeni, el primer pueblo que pisamos a la subida, y aunque el camino ha sido duro todo se ve recompensado con una ducha, repito, una ducha de verdad de agua medio caliente. Cuando desciendes de las montañas más altas y de la dura vida que por allí se estila, cosas como una simple ducha o ver un lavabo, emocionan. Aprendemos a apreciar los pequeños placeres y las facilidades que en nuestro mundo, en nuestro día a día, damos por sentado.

El camino de hoy ha sido bajando por el torrente del Kali, el Kali Gandaki, nuestro compañero en este viaje. Ayer leí que no es un simple río, tiene gran importancia, además de albergar las famosas piedras mágicas, dicen que más abajo forma el cañón mas profundo del mundo, más incluso que el del Colorado). Ha sido un camino bonito, hasta las 12 de la mañana en que se ha vuelto un poco mas duro pues el viento, gran compañero de viaje también, ha empezado a soplar rabioso y encima de frente. Caminábamos los cinco en silencio, con la luz del atardecer, intentando avanzar a duras penas contra el viento. Llegado un momento hemos tenido que cruzar el río en tres o cuatro tiempos, descalzos y con la gran sensibilidad que el frío te da en los pies, dolía cuando pisabas alguna piedra puntiaguda…con el agua por encima de las rodillas y con el miedo de no caerme, no por mí sino por la cámara. Los porteadores y Wangyal me animaban con la mirada desde el otro extremo…Derek maldecía por detrás.

A 3.000 m de altura se respira mucho mejor y creo que todos nos sentimos un poco más cerca de casa, un poco mas cerca de los abrazos de la gente que añoras estando tan lejos y tan incomunicado. Siento que el viaje empieza a ser de retorno, siento que en pocos días estaremos de vuelta de un reino perdido con mil historias que contar de una cultura increíble y de un viaje, que al menos para mi y seguro que para Derek también, será inolvidable. Me siento muy afortunada de haber podido realizar este viaje, que además ha sido de trabajo. Me siento feliz  de haber pisado estas mágicas montañas y de haber respirado ese aire tan puro.  Siento que bajo llena de energía, de cosas aprendidas y de calma.

  

 

Graciela

 
 

 
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Día 21:

Kagbeni y el hotel de Norbu

 
         
 

Nos levantamos en Kagbeni como reyes en el Hotel de Norbu tras pasar la mejor noche de todas y dormir de maravilla, sin frío, en camas comodísimas, con unas vistas preciosas al cañón y al Kali Gandaki, con baño propio, en donde ayer nos duchamos, en donde hoy he podido lavarme la cara sin tener que pedir un cubo de agua y con agua caliente, porque sí lectores/as tenemos un cuarto de baño ( un lujo y el primero propio).

Hoy necesitábamos descansar y, por lo tanto, nos levantamos un poco más tarde de lo habitual ( 8:00 de la mañana), desayunamos tranquilamente y empleamos el día de hoy en trabajar en el amplio salón del hotel sabiendo que, como nos dijeron ayer, Internet estará disponible seguro a partir de las 10 de la mañana. Lo necesitamos urgentemente, es para nosotros una herramienta básica de trabajo, para poder colgar fotos en Dropbox, enviar más Diarios … y también  para uso personal ( sí, lo reconozco, he pasado un rato leyendo el Marca, el As y haciendo mi equipo de la superliga Yahoo). Me doy cuenta de que un servicio al que estamos tan acostumbrados  no existe en muchos lugares del mundo… y que  debemos apreciarlo como lo que es, un lujo…a ver si llega… ¡ya!

Desayunando y esperando a que llegue Internet aparece un nepalí que acompaña a un turista americano. Graciela y yo no paramos de mirar a ese nepalí durante un minuto seguido, nos preguntan si funciona Internet, y nosotros seguimos mirándole diciéndonos “ este tío nos suena” y de repente caigo en la cuenta de que parece Norbu, le pregunto si es él y ¡afirmativo! es él.  Me alegro mucho de  tener la suerte de conocer al actor de la película “ Katmandú, un espejo en el cielo” y … dueño de este hotel ( Hotel Annapurna). Charlamos con él, y cómo no, como  se pide a toda “ gran estrella”, nos hacemos algunas fotos con él. Más tarde se marchan a dar una vuelta por el pueblo (Norbu regresará más tarde) mientras nosotros trabajamos.

Pruebo las luces del salón y del cuarto y … ¡grandioso!  hay electricidad ( no se suele ir y si se va, vuelve pronto), lo que, si no aparece ningún problema inesperado, nos va a permitir cargar las baterías.

La verdad que trabajar con estas vistas a los campos verdes (no como la primera vez que hacía muchísimo viento y nevaba) te motiva aún más y creo que estas montañas van a tener siempre un rinconcito en mi corazón, bueno … las montañas y el viaje.

El día continúa, las aguas del Kali parece más calmadas que otros días, sobre  que el día del tractor o el de ayer, y mientras el viento sopla, trabajamos y trabajamos sin parar colgando fotos mientras disfrutamos del bello paisaje. Comemos, y por segundo día consecutivo, como carne ( no había comido nada en todo el viaje). Ayer, tomé yak para cenar, muy bueno, pero un poco seco y hoy me he atrevido a probar el “ Annapurna steak” acompañado de arroz y verduras. Lo acompañamos con una ensaladilla rusa y la verdad que hoy me siento como si hubiera comido en casa… estaba todo delicioso. Una vez comidos nos conectamos  por Skype y mantenemos una charla con la oficina en Madrid. Después hemos conseguido mandar todas las fotos al servidor. Un ratito de Internet para uso personal, Diarios, más trabajo, algún otro Skype y a las 5 de la tarde realizamos una entrevista a Norbu, que nos habla acerca de Kagbeni, las bodas en Mustang, su experiencia personal y como se ha ido perdiendo la costumbre de que una mujer se case con varios hermanos. Nos dice que por lo menos hace 18 o 20 años que él no lo ha visto , que tal vez exista alguna excepción pero que hoy en día es muy raro. Habla de los funerales, de su hotel,…

Ahora, a trabajar de nuevo en las notas de ruta, en los Diarios, a cenar, leer un rato y a dormir que mañana salimos hacia Muktinah, donde se encuentra el gran santuario.

         

 

Derek

 

Hoy he dormido mejor que nunca en todo el viaje. Nos hemos levantado como si estuviéramos en un hotel de cinco estrellas. Hemos decidido quedarnos un día mas aquí, para  poner montón de curro al día, y además como hay Internet, que va y viene, pero al menos va,  aprovecharemos para mandar montón de material de trabajo a España. Así que llevo toda la mañana seleccionando y ordenando las miles de imágenes captadas durante la ruta y con la ayuda de Derek, seleccionando algunas para enviarlas por Dropbox y que las puedan recibir en España y colgarlas en la web. Estamos muy a  gusto, hemos convertido en oficina un saloncito acristalado por el que entra el solete,  con unas vistas al Kali y a las montañas nevadas, impresionantes… la oficina soñada.

Trabajando mucho y muy productivamente, así sí. También hemos podido hablar por skype con la oficina y darles noticias. Nos han  dado muchos ánimos y felicitado porque están contento con el trabajo que vamos haciendo y lo que le vamos contando. También he hecho un Skype con la familia y me he encantado verlos y ver como anda creciendo mi sobrino. Tengo ganas de abrazarlos. Hemos coincidido con Norbu, ha aparecido de repente y el caso es que nos hemos quedado los dos mirándole, su cara nos sonaba…ja ja, claro, uno de los protagonistas de la película “Kathmandú, un espejo en el cielo”. Hemos podido hacerle una entrevista muy bonita donde hemos hablado un poco de todo, hay que ver lo tímido que es para haber hecho un importante papel en la película, ha resultado muy entrañable.

 

Graciela

 
 

 
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Día 22:

Muktinah : “agua, tierra, fuego, aire…”

 
         
 

En Kagbeni ya se empieza a verse  más gente e incluso algún turista, pero aquí en Muktinah me doy cuenta de que estamos en un destino, que a pesar de estar en un lugar remoto, es bastante turístico: puestos, hoteles, tiendas,… Me recuerda en cierta medida a Pokhara, pero eso no le quita su encanto.

Nuestro camino de hoy ha sido sencillo pero duro porque hemos estado subiendo casi todo el camino ( alguna vez hemos hecho hasta un poco de escalada) . Preciosas vistas nos han ido acompañando todo el rato. Hemos tardado hasta nuestro destino: Muktinah, unas 4 horas. Hemos pasado por Khinga, un pueblo muy pequeñito, donde he comprado una botella de agua, no sólo porque escaseaba y necesitamos beber mucho,  sino porque la he comprado en un restaurante con un  nombre que me ha llamado la atención: Romeo y Julieta.

Atravesamos Khinga y muy cerca de él dejamos a un lado Putak, caminamos y caminamos y cuando llevábamos  3 horas de camino llegamos a Jarkhot, un pueblo en un emplazamiento maravilloso, encaramado  a un pico desde el que se divisa todo el valle. Es conocido por su viejo fuerte y su monasterio budista ( Sakya´s Monastery) que cuenta con 550 años de antigüedad. Se encuentra en obras, con una entrada muy colorida y en la que me detengo porque en la parte izquierda me ha llamado la atención unos frescos con varios dioses sobre un oso panda, una perro y un tigre. Los muros rojizos del monasterio se ven desde lejos. De cerca  contemplamos sus molinos de oración y nos asomamos a su escuela monástica.

Visto el monasterio, el viejo fuerte y el pueblo ( mañana en principio dormimos aquí) hemos comido en el Hotel Plaza, en una terracita, y la verdad que hemos comido de lujo, muy bien, con comida de calidad. Os recomiendo, sin ninguna duda, pedir la hamburguesa de cordero, está deliciosa.

Comemos y marchamos hacia Muktinah, a tan sólo una hora de camino. Me sorprende ir andando por el camino y encontrar bancos para que la gente descanse o disfrute de  las vistas y en uno de ellos, nos sentamos a descansar un rato. Proseguimos en seguido nuestro ascenso y llegamos a Muktinah, en donde nuestro guía quiere hospedarnos en el Hotel Royal Mustang; hablamos con él y decidimos ir al Bob Marley´s Hotel, que tiene buena pinta y en el que además Graciela estuvo el año pasado con una amiga y la verdad le hacía mucha ilusión volver. Tiene ventajas sobre el otro hotel pero estoy algo “ enfadadillo” porque después del camino yo venía con ganas de darme una ducha de agua caliente y resulta que la ducha ni funciona… eso sí me cambio de ropa porque mi cuerpo me lo pide.

Ya instalados en el Hotel Bob Marley, hemos ido al Templo de Muktinah, de origen hindú, a poco distancia pero duro porque hay una fuerte subida. Vamos viendo árboles y arbustos con ofrendas. El templo – los templos – están  rodeado por un muro blanco, vemos algunos  sadhus, y molinos de oración y campanas a la entrada de cada templo. En las campanas se graba el nombre de los padres y/ó abuelos implorando a los  dioses que les protejan. En Muktinah hay varios templos, todos ellos preciosos y que me han cautivado; destaco el Shamba Gompa y el Dholamebar Gompa. En el primero no podemos dejar de hablar con el Lama Shamba  y de contemplar sus frescos y su preciosa y colorida puerta con un demonio que protege el recinto…

Entre esos dos templos-monasterios encontramos el  templo central con muchísimas campanas, velas quemadas negras como el carbón y afuera junto a la entrada dos estanques  rodeados por 112 chorros de agua que surgen de unas fuentes con  cabeza de vaca donde los peregrinos hindúes se empapan con el agua de los chorros ( han de pasar por todos ellos ) o se bañan en las piscinas, considerando que esa agua bendita limpia su karma.

Después hemos ido al segundo monasterio que os decía, el que dio origen a la santidad de este lugar  con  dos llamas que brotan de la tierra y que nunca se han apagado.

Terminamos de recorrer el recinto de Muktinah y volvemos al hotel. Cambiando radicalmente de tema:  hoy no estoy muy contento ni de muy buen humor porque  no me puedo duchar y me siento sucio ( venía con la idea de hacerlo y aquí si hay sitios donde poder ducharse) ) pero bueno Graciela me ha dicho que en este hotelito hacen unas pizzas riquísimas, así que me siento obligado a decirle que luego probaré una.

Pensaba que hoy no os contaría nada más pero ha ocurrido algo maravilloso, he subido al baño, he vuelto a probar la ducha y para mi sorpresa salía agua muy caliente por lo que rápidamente me meto en la ducha y disfrutarla… al final las cosas han salido bien y esta ducha nos la merecíamos. Ya de muy buen humor cenamos y  charlamos con una pareja de suecos que habíamos conocido y con otros españoles “moteros” que nos habían escuchado hablar nuestra lengua y nos habían dicho que se iban a pasar a tomar una cerveza por nuestro hotel.

Ahora ya sí me despido con buen humor, limpio y feliz.

 Derek


PD: Hoy he aprendido como una simple ducha de agua caliente puede cambiarte completamente el humor.

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Anoche disfruté de una bonita lectura antes de dormir, que comparto,
“…Las creencias budistas aseguran que, el ser humano está hecho de fuego, tierra, aire y viento. Un hombre esta caliente, es el fuego que tiene. Si te arañas la piel, enseguida se vuelve blanca debido a que te quitas la tierra que hay en ella. El agua la ves cuando escupes y el viento lo encuentras en los pulmones. Los tibetanos consideran que el aire y el espíritu son una misma cosa, como los griegos que llamaban alma al viento…”

Hoy hemos salido temprano en dirección Muktinath, el mismo lugar donde justo hace poco menos de un año termine mi gran ruta del circuito en torno a los Annapurnas. He caminado hoy pues, por caminos ya pisados y recordé con alegría y mucha añoranza a mis fieles y locas compañeras de viaje,  mi Martita, Lorea y Jai.
Hoy el camino ha sido todo de subida, pero me consuela pensar que todo lo que sube, baja, y desde aquí hasta llegar a Jomsom en unos días todo será bajada. En el  camino hemos parado a comer en Jarkot y así hemos podido visitar  el monasterio, que aunque en obras, me ha gustado y lo que más me ha llamado la atención y la de mi cámara han sido los frescos de la puerta de entrada. Una gran pintura de los guardianes de los templos, algo que llevamos viendo en el sin número de monasterios que hemos visitado. Estos son los guardianes de las cuatro direcciones cardinales, feroces divinidades que vigilan la entrada de casi todos los monasterios. Y también pintada con mucho detalle y en  colores brillantes, la famosa rueda de la existencia, la rueda de la vida, un disco que Mara el dios de la muerte sostiene con sus patas y fauces. El disco representa diferentes infiernos, las seis esferas en las que después de la vida el muerto se reencarna, según el sentido de sus hechos en vida . La rueda es como un continuo sufrimiento cuya única escapatoria es el nirvana. El origen se haya en el medallón central de la rueda donde se ve un pájaro, un cerdo y una serpiente, símbolos de la pasión, la ignorancia y la ira. Está también presente en casi todos los monasterios.

Hoy el día ha ido de templos y hemos lo hemos coronado por la tarde, al llegar a nuestro destino: Muktinath, dando un tranquilo paseo de visita al mas importante santuario que hay en la zona, que, aunque parezca increíble no pude visitar el año pasado. Me ha parecido un lugar muy interesante, precioso todo lleno de caminitos entre árboles. Es un amplio recinto que alberga diferentes templos. El conjunto es un santuario de gran devoción tanto  para budistas como para hindúes. El santuario formó en torno a tres grandes milagros: una piedra ardiente, un manantial del que surgen llamas y un pedazo de tierra incandescente. Arden desde hace siglos y aunque el hecho hoy se explica por emanaciones de gas metano, desde hace miles de años han conferido a este lugar magia que ha levantado la devoción de generaciones . También hay 112 fuentes, que dicen que quien se moja en ellas  limpia completamente su karma durante largo tiempo. Así que estaba todo animado llenos de hindúes limpiando su karma. Hemos podido ver montones de peregrinos venidos desde India y me ha recordado mucho a ese loco país
que tanto me gusta y a su intensidad.

La verdad que la entrada estaba llena de sadhus, y me ha impresionado ver una pelea entre un par de ellos, jamás había visto a ninguno de estos hombres santos salirse así de sus cabales. Ahora estoy en el hotel Bob Marley, escuchando buen reggae y recordando viejos momentos…me transporto a un viaje muy intenso y a cuando bajé del Torong Pass con los sentimientos a flor de piel, echo de menos a estas locas y esas risas que nos echamos en tan bonita experiencia. Hemos cenado de lujo, yo recordaba que hacían una comida deliciosa y así ha sido y luego hemos estado charlando con una pareja de Suecia que hemos conocido a la tarde y se han acercado a visitarnos un rato, también han aparecido un par de españoles y hemos echado la noche charlando e intercambiando experiencias de viaje, agradable, siempre mola compartir con la gente.
Mañana localizaremos los pueblos de alrededor de esta sugerente zona.
Subaratry!                                                                                       

Graciela

 
 

 
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Día 23:

El entorno de Muktinah

 
         
 

Pasamos la noche en Muktinah, en el Hotel Bob Marley, donde Graciela estuvo en el 2011 ( año del Turismo en Nepal)  y  donde la comida es deliciosa ( recomiendo sus pizzas y su rissoto).

Antes de acostarme salgo un rato y  -  lo prometo -  veo pasar un zorro. La noche no parece muy fría y me atrevo a dormir por primera vez sin saco y la verdad es que aunque no he pasado demasiado frío … sí un poco, por lo que creo que no me la voy a volver a jugar.

Como todos los días un rato para recoger el equipaje y desayunar antes de partir. Como ayer estuvimos en el Santuario de Muktinah, hoy vamos al Tsechen Kunga Cheling, un monasterio en plena ciudad, cercano al Hotel Caravan, amurallado, con sus ruedas  y molinos de oración, hay unas cuantas estatuas destacables, y sobre todo la buena luz que entra en este monasterio por la presencia de más ventanas de las habituales, por lo que se puede disfrutar de preciosos frescos. Como muchos días me detengo en alguno en concreto. Me gusta uno en el que aparece un monstruo, una mezcla entre elefante y dragón con monjes encima y otro con una especie de dinosaurio o un fresco de varios  hombres sujetando a unos elefantes de color azulado. También los sutras, los libros de rezo de los monjes…

Visto el monasterio, partimos de Muktinah hacia Jhong viendo por el camino otros dos monasterios, muy nuevos, recién construidos … entre uno y otro hemos pasado por el pueblo de Chyokshar (en el que no vemos nada interesante) … seguimos camino paseando junto a un arroyo… un bonito paseo de campo. El segundo monasterio llama la atención por su gran stupa blanca en donde arriba en el centro destaca una pequeña  estatua de oro, tiene un cuidado jardín que me ha gustado y me ha impresionado la presencia de pinos… su olor me ha recordado a España. Desde allí hay unas bonitas vistas del circo de  montañas que rodean Muktinah, y  ya en su interior, tormas ( figuras de mantequilla muy elaboradas), estatuas, grandes pilares pintados de rojo, velas con forma de flor y con hojas verdes, fotos del Dalai Lama...

Salimos y seguimos caminando junto al arroyo.  El  sonido del agua,  el sonido de la naturaleza me agrada y seguimos andando tan tranquilos durante unos cinco minutos hasta que oigo a Graciela pegando gritos de dolor y pienso que o se ha caído o se ha clavado una rama… pero no … le ha entrado un pequeño escarabajo negro en un ojo… se lo veo y en seguida  se lo saco y se pone unas gotitas que por suerte llevábamos a
mano.

Durante un buen rato caminamos con Graciela dolorida y preocupada pensando que el bicho le había podía haber soltado alguna sustancia venenosa… pasamos por el pueblo de Chungkhar, pueblo pequeño amurallado, laberíntico, con ganado vacuno, con dos chortens junto al arroyo…

Tras atravesar este pueblo, andamos colina arriba hasta llegar al pueblo de Jhong, donde vemos las ruinas que quedan de lo que antes fue un fuerte, unos molinos de oración y junto a ellos unas piedras preciosas como “fósiles-pirámidales” y también junto a estos molinos encontramos otro mucho más grande de madera, muy bonito,  acompañado por tres frescos ( Buda, Chentresi  y Padmasambhava).

Subimos otra pequeña colina y llegamos al “ Sakya Dzong Choede Shedup Choepel Ling “,  monasterio del siglo XV. Como en todos los monasterios no faltan las ruedas de oración… también tiene preciosas vistas a los picos nevados de las montañas que circundan el valle … vemos a dos monjes y desgraciadamente no nos conceden entrevista … vemos más y más frescos, curiosamente en el área de Muktinah es obligatorio quitarse los zapatos en los monasterios, como he hecho antes muchas otras veces  en mi vida, en India o en Tibet, … pero no en este viaje por Mustang

Visto el monasterio bajamos otra vez junto al arroyo, pasamos junto a un puente de acero, para volver a subir montaña arriba por un camino no muy difícil pero cansado hasta llegar a Jarkhot, donde hoy dormiremos, en el Hotel Plaza, donde ayer comimos y tiene cuartos agradables.

Ahora a descansar y a trabajar en la gloria en el dining room del hotel… estamos largo rato hasta que nuestro guía llega y sugiere que sería bueno ir ahora al monasterio porque cree que está abierto y nosotros podemos perder nuestro momento de gloria si no vamos,; recogemos a toda prisa y llevamos todas nuestras cosas al cuarto.
Nada más llegar al monasterio vemos que … sigue cerrado… paseo en balde… vuelta y a seguir como antes trabajando como si ese paseo no lo hubiéramos hecho o cómo si ese paseo no hubiera existido… será mañana por la mañana cuando quizá abra… lo comprobaremos.

Y así termina nuestro viaje … mañana llegaremos a Jomsom y de allí en avioneta de vuelta a Kathmandu … despedirnos de Jigme …

Un saludo a todos y hasta la próxima durante el rodaje

         

 

Derek

 

Hoy ha sido el primer día en todo el viaje que duermo sin saco, estaba tan cansada que me envolví a leer entre dos mantas y me quede frita. He soñado mucho, con viajes dentro de viajes…aquí sueño bastante cada noche. Nos ha costado mucho levantarnos al sonar el ring ring del despertador, cada día cuesta un poco más, el cansancio se acumula y el cuerpo se resiente…ya llevamos 22 días en ruta y sin parar de currar.

Hoy nos disponemos a recorrer los pueblos de los valles de esta zona, pequeños pueblos y muchos monasterios de nueva construcción. El paseo ha sido agradable por valles de mucha vegetación, me recuerda y me huele a mi tierra y me entra una extraña sensación… sonrío. Pasamos por pueblos pequeños, de casas de piedra y adobe, bonitos pueblos enclavados entre valles y riachuelos. Cada edificio está coronado con estandartes de plegarias, así que se pueden ver ondeando al cielo montón de banderas blancas agitadas por el aire y recortándose contra un cielo azul y de montañas nevadas.
En los muchos monasterios por los que hemos pasado hoy, en todos me han dado permiso para hacer fotografías, cosa que no ha pasado en todos los sitios. Así que me he parado tranquila en cada uno de ellos, casi hasta que los demás lo terminaban de ver y salían para encontrarme a  solas y quedarme con el silencio y los dioses en estancias tranquilas llenas de luz y belleza donde todo parece estar dispuesto de una manera especial y todo es bonito para fotografiar. He hecho muchas fotos de detalle de brillantes pinturas al fresco y de objetos que parecían bodegones preparados para pintar un cuadro. He disfrutado encontrándome sola dentro de estas estancias donde se respira algo especial, mucha calma y silencio con eco, yo y mi cámara, buscando imágenes…me sentía en paz absoluta.

El último de los tres que hemos visitado, el monasterio de Jhong me ha parecido un rincón muy especial, cuidado por dos monjes de ya edad avanzada y dos chavalitos que nos han servido un té tímidamente. Un patio cuidado con mimo, con mesas de madera, de escuela, antiguas. Mientras tomaba el té azucarado, he observado durante largo rato a uno de los monjes, se parecía a Vegeta de Dragon Ball, regando con mimo sus flores y un mini huerto, había algo en aquel hombre, en su mirada y gesto, un hombre con calma que miraba tranquilo un horizonte montañoso, se movía lenta y contemplativamente, me ha cautivado y su silueta se recortaba con el fondo de la mole piramidal del Dhaulagiri, me hubiera quedado ahí toda la mañana observándole.

Seguimos camino por el borde de un riachuelo que nos regala un sonido de paz y en los ordenados campos podemos ver montón de cuervos de pico naranja que escarbaban en los sembrados, les haría falta un buen espanta-pájaros, y según nos acercábamos salían volando en bandada. Me adelanto, esta gran cuesta se me empieza a hacer larga y decido acabar con ella cuanto antes. Así que entro sola en el pueblito, dejando atrás a los demás  con paso más lento. Contenta de llegar, reparo en un aroma fuerte y bueno, perfumado, es una mujer que machaca raíces y hojas de pino en un gran mortero y lo tamiza, esta haciendo incienso local. Que bienvenida mas agradable.
Ahora de nuevo en Jarkot, leo tranquila en la terraza al sol, estoy a gusto y los picos se tiñen con el color del atardecer.

Mañana descenderemos hacia Jomsom, final de nuestra ruta. Siento que no podría andar ni un día mas, pero en parte me invade un sentimiento de pena de que sea el último día de nomadismo, de investigar cada rincón de estas tierras a pie, siento que en el fondo echare de menos patear libre por la inmensidad de las montañas, visitando remotos monasterios y avanzando entre sonrisas y namastes. Echare de menos compartir camino de la mano de nuestro equipo, estos tres locales que siempre van riendo aunque vayamos cuesta arriba y con los que hemos hecho gran familia y compartido grandes momentos y preciosos parajes durante estos 22 días.

NAMASmevoyatomarunTE

 

 

Graciela

 
 

 
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